—¿Solo te puedo buscar si necesito algo? Soy tu esposo, ¿acaso no puedo platicar contigo?
Jimena se quedó callada ante tal berrinche.
Ante su mutismo, él tampoco volvió a abrir la boca.
Unos segundos después, Jimena dijo con frialdad:
—Te marco cuando regrese al hotel.
—¿Cuánto te vas a tardar?
—Una hora.
Federico resopló con cierta altivez en la voz.
—Te voy a dar una hora, entonces.
Y sin más, colgó.
Jimena se guardó el celular y regresó a su mesa.
Violeta era buenísima para las relaciones públicas. Aunque su jefa no hubiera estado, ya le había sacado bastante información a Liam.
Residencia Los Arrayanes.
Tras la llamada, Federico estaba por ir al baño a lavarse la cara cuando sonó su teléfono. Era el profesor Vicuña.
Deslizó el dedo por la pantalla para contestar.
De inmediato, la voz alterada del anciano retumbó en la bocina.
—¡Federico! ¡Tienes que venir rápido al hospital donde está Regina! ¡Apúrate!
Él frunció el ceño e iba a negarse, pero de pronto se escucharon gritos al fondo, seguidos de un quejido de dolor del profesor.
Había demasiado alboroto, lo que hizo que se le marcara más el ceño a Federico.
El profesor Vicuña lo había ayudado mucho en el pasado.
No tenía otra opción más que ir.
Cuando Federico llegó al lugar, la familia Serrano estaba a punto de sacar a rastras a Regina del hospital.
El profesor iba detrás de ellos, jalándola con todas sus fuerzas para evitar que se la llevaran.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...