El grupo estaba muy silencioso.
Nadie le respondió a Violeta.
Todos temían que responder en ese momento levantara sospechas.
Después de todo, lo que se había dicho antes en el chat eran meras especulaciones.
Y ahora, los mensajes de Violeta venían con fotos y pruebas contundentes.
Violeta notó que el grupo se había callado por completo y bufó con desdén.
[Cobardes que se esconden detrás de una pantalla en el anonimato. Qué nivel de patetismo.]
Todavía nadie hablaba en el grupo.
Violeta se aburrió por la falta de respuesta y guardó el celular.
Ya se había desahogado e intentó retirar la foto aprovechando el tiempo límite, pero...
La foto ya no se podía borrar.
Violeta se quedó petrificada por un segundo y de inmediato le envió un mensaje a Jimena.
[Señorita Calvo, creo que... metí la pata.]
Jimena, que acababa de lavarse los dientes y ya estaba acostada, frunció el ceño y la llamó sin dudarlo.
—¿Qué datos salieron mal? Déjame checar si hay manera de arreglarlo.
Violeta notó que Jimena solo pensaba en el trabajo y le contestó en voz baja:
—No es nada del trabajo.
Jimena volvió a fruncir el ceño, pero su tono se relajó bastante.
—Mientras no sea un problema laboral, no es nada grave.
—Si el mundo se acaba, yo respondo por ti.
Violeta se rió con nerviosismo y le dijo:
—Esta vez creo que de verdad solo usted puede cubrirme.
—¿Qué pasó? Cuéntame —pidió Jimena.
Violeta bajó aún más la voz.
—Sin querer, mandé una foto que le tomé a escondidas al señor Federico al grupo de chismes de Entretenimiento y Futuro S.L.
Un destello de confusión cruzó la mirada de Jimena.
—Es solo una foto, no es para tanto como para decir que metiste la pata.
Violeta respondió con torpeza:
—Una foto normal no sería para tanto, pero creo que esta sí le va a importar bastante al señor Federico.
Al ver que no le respondía nada, Violeta la llamó con timidez.
—¿Señorita Calvo?
—Dime —reaccionó Jimena por fin.
—¿Qué hacemos?
Jimena se quedó con la mente en blanco y contestó con absoluta calma:
—La verdad, no lo sé.
En ese momento, ni siquiera ella sabía qué decir al respecto.
Violeta soltó un quejido de lamento.
—¡Si hubiera sabido, no me habría puesto a pelear con esa bola de cobardes!
Federico era una figura de renombre en Santa Brisa; si se difundía una foto suya llorando, su imagen y su orgullo quedarían manchados.
Para un hombre, el orgullo era lo más importante.
Con su arranque de esa noche, básicamente había arrastrado la dignidad de Federico por los suelos.
La familia Núñez definitivamente iba a poner el grito en el cielo por eso.
Aunque la señora Núñez no responsabilizara directamente a Jimena, Violeta era su asistente, por lo que, de una forma u otra, terminaría arrastrándola en el problema.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
No es gratis!!!...
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...