Jimena repasó a detalle el medio año que había convivido con Federico, pero por más que le daba vueltas al asunto, nada encajaba con la idea de que tuviera un hijo.
Su repentino mutismo y aire pensativo llamaron la atención de la señora Núñez.
La mujer la observó con detenimiento y le preguntó:
—Jimena, ¿qué pasa? ¿Acaso tu tío Octavio te volvió a decir alguna imprudencia?
Al escucharla, Jimena salió de su trance. Levantó la vista hacia ella, guardó silencio unos instantes y finalmente habló:
—Octavio me acaba de decir que Federico tiene un hijo. ¿Eso es verdad?
Jimena la miró directo a los ojos y soltó la duda que la carcomía.
La cara de asombro de la señora Núñez fue todavía mayor que la de ella.
Giró la cabeza bruscamente hacia donde Octavio se había ido y exclamó:
—¿Él te dijo eso?
Jimena asintió.
La señora Núñez tomó una gran bocanada de aire, con el rostro visiblemente descompuesto.
—Yo no sabía nada de esto.
El semblante de Jimena se mantuvo impasible.
Tan solo por la reacción inmediata de su suegra, se había dado cuenta de que, en efecto, ella ignoraba la situación.
Lo más probable era que Octavio solo estuviera intentando amarrar navajas entre ellas con sus comentarios.
Sin embargo.
Quedaba la incógnita de si lo del hijo era cierto o no.
La señora Núñez clavó los ojos en la dirección de Octavio e hizo el amago de ir a confrontarlo.
Jimena contuvo sus propias emociones y la agarró de la muñeca.
—La conferencia está a punto de empezar.
Sin importar cuáles fueran las verdaderas intenciones de Octavio al sacar a relucir ese tema en ese momento, la rueda de prensa tenía que llevarse a cabo hoy mismo.
Los periodistas comenzaron a hacer sus preguntas de manera ordenada.
Al principio, todos los cuestionamientos iban dirigidos a la señora Núñez.
—Señora Núñez, afuera se rumora con insistencia que la mujer con la que su hijo realmente se quería casar nunca fue la señorita Calvo, sino Regina Serrano. Dicen que usted fue quien interfirió y provocó la ruptura de esa relación. ¿Está al tanto de esos comentarios?
La mujer aferró el micrófono con fuerza, sin alterar su semblante sereno.
—Es la primera vez que escucho semejante chisme.
—Federico aceptó casarse por voluntad propia; ni modo que yo lo haya llevado arrastrando al altar. Por si no lo sabían, fue él solito quien viajó hasta San Miguel Antiguo para negociar las cosas con Jimena.
—Entonces, por lo que comenta, ¿el señor Núñez tomó la decisión de casarse porque realmente se enamoró de la señorita Calvo? —inquirió un reportero.
La señora Núñez asintió. —Eso es un hecho.
—Jimena es una mujer sumamente capaz y brillante, no me sorprende en absoluto que Federico haya caído rendido ante ella.
El reportero insistió.
—Si fue el señor Núñez quien se fijó en ella, ¿entonces por qué el matrimonio terminó en divorcio?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
No es gratis!!!...
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...