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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1372

La pregunta fue tan directa e incisiva que la señora Núñez se quedó sin palabras por un instante, sin saber cómo manejarla.

Por fortuna, logró mantener una sonrisa decorosa para que nadie notara su turbación.

Al ver la situación, Jimena se llevó el micrófono a la boca con total naturalidad y tomó la iniciativa:

—Porque la culpa la tuve yo.

Al ver que Jimena tomaba la palabra, la prensa giró los reflectores hacia ella y atacó de nuevo:

—Señorita Calvo, ¿nos podría detallar a qué clase de culpa se refiere?

Jimena abrió la boca para contestar, pero justo en ese momento, Federico empujó de golpe las puertas dobles del salón.

Su traje se veía un poco desarreglado. Caminó a grandes zancadas hacia el escenario con un evidente aire de agotamiento.

—Una disculpa, se me hizo tarde.

Dicho eso, le quitó el micrófono a Jimena y habló con una voz grave y profunda:

—Si tienen más preguntas, háganmelas directamente a mí. Dejen de hostigar a mi esposa.

Todos los reporteros abrieron los ojos como platos al escuchar a Federico llamar a Jimena "mi esposa".

No se esperaban que, a pesar de estar firmando los papeles del divorcio, él la siguiera considerando su mujer de esa manera.

Estaba más claro que el agua: el que realmente se negaba a dejar ir este matrimonio era Federico.

Los periodistas de espectáculos, como verdaderos sabuesos al oler la sangre, no iban a dejar escapar tremenda exclusiva.

—Señor Núñez, su madre acaba de confirmar que usted fue el primero en interesarse en la señorita Calvo. Siendo así, ¿por qué su relación ha terminado en el divorcio? La señorita Calvo acaba de decir que ella tuvo la culpa.

Y sin darle tiempo de respirar, el reportero le lanzó una indirecta mucho más afilada:

—¿Acaso será porque la señorita Calvo tuvo un problema de salud en el pasado y ya no puede darle hijos? ¿Es por eso que...?

—Por no hablar de que usted dejó plantada a la señorita Calvo el mismísimo día de su boda para llevar a la señorita Serrano al hospital... ¿Acaso eso también...?

Federico frunció el ceño. Su voz resonó con un peso aplastante en la sala:

—Jamás he dejado botada a mi esposa por culpa de Regina.

—Lo que pasó el día de la boda fue un imprevisto que nada tuvo que ver con llevarla al hospital. Hasta la fecha, estoy seguro de que ninguno de ustedes ha podido encontrar ni una sola foto en la que salgamos juntos en ese lugar.

Los periodistas hicieron memoria, repasando los tabloides de esos días.

Era verdad. Aunque el internet se había inundado de chismes afirmando que Federico había dejado a su recién casada plantada en el altar por correr tras Regina...

...la realidad era que ni un solo paparazi había logrado captarlo llevándola a urgencias.

De hecho, jamás se les había fotografiado juntos en las instalaciones del hospital.

—¿Pero qué hay del pleito con la familia Serrano en la clínica? ¿A poco el señor Núñez no la defendió a capa y espada?

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