La señora Núñez abrió el chat y le envió varios mensajes seguidos a Federico:
[Más te vale que asumas la responsabilidad de lo que acabas de decir. No me vayas a rogar por ayuda después.]
[Porque cuando vengas a suplicarme, te juro que no voy a mover un solo dedo por ti.]
[Te vas a arrepentir de esto.]
Al leer los textos y visualizar la cara de furia de la mujer, a Federico se le dibujó una sonrisa amarga en los labios.
Segundos después, tecleó una respuesta:
[Tranquila, no me voy a arrepentir.]
¿Cómo iba a arrepentirse? Jimena jamás le daría la oportunidad de hacerlo.
Ella ni siquiera se molestaría en voltear a verlo.
Cuando el mensaje llegó, el rostro de la señora Núñez se ensombreció. Tuvo que respirar profundo varias veces para poder calmar sus nervios.
***
A la mañana siguiente, madrugó.
Para cuando Jimena despertó, ella ya estaba en la planta baja platicando con Giselle.
Giselle vio a Jimena bajando las escaleras, se le acercó rápido y le dijo sonriendo:
—Señorita, ya despertó.
—Venga a probar el sazón de la señora Núñez, ella preparó el desayuno de hoy.
Jimena se sorprendió bastante.
—Señora, no tenía que molestarse en hacer todo esto, no quiero que se canse por mi culpa.
La señora Núñez le acercó una silla con una sonrisa.
—Es nomás un desayuno, ¿cómo crees que me voy a cansar? Ni que fuera yo de cristal.
—Como estuviste un tiempo en Santa Brisa, pensé que por acá en San Miguel Antiguo no ibas a conseguir los platillos de allá. Así que preparé algo, ojalá te guste.
Jimena se acercó y se sentó a la mesa.
De inmediato, le sirvieron el desayuno.
Comenzó a comer con tranquilidad.
En ese momento, la señora Núñez recibió una llamada de trabajo. Su expresión se volvió muy seria de inmediato.
—Cuando se calmen las aguas en el trabajo, vuelvo para echarte una vuelta.
Jimena asintió, aunque de todos modos se bajó del auto.
No la acompañó hasta los mostradores, simplemente se quedó parada junto a la puerta, viéndola entrar al edificio.
Una vez que la figura de la mujer pasó el control de seguridad y desapareció de su vista, Jimena se subió de nuevo al coche y le pidió al chofer que la llevara al hospital.
Al llegar, fue directo a ver al bebé de Petra.
Los recién nacidos cambian muchísimo de un día para otro.
Cuando Jimena lo tomó en sus brazos, Petra le preguntó con una enorme sonrisa:
—Hermana, pensé en dos nombres para el niño: uno es Román y el otro Jonás.
—¿Cuál te suena más bonito?
Al escucharla, Jimena volteó a ver a su cuñado y le preguntó tranquilamente:
—¿Y tú qué piensas, Benjamín?
Benjamín le echó un vistazo al niño que ella sostenía y respondió con simpleza:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
No es gratis!!!...
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...