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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1465

—Lo que diga Petra está bien para mí.

Petra miró a Jimena con ojitos de ilusión.

—Ándale, hermana, ¿tú qué opinas?

Jimena se quedó viendo al bebé y, tras unos segundos, contestó sin dudar:

—Me gusta Jonás.

Dicho eso, le regresó el niño a los brazos de Petra.

Petra lo arrulló con delicadeza, mirándolo con un profundo amor de madre.

Tras pasar un rato en la habitación, Jimena se marchó hacia la empresa.

Durante las siguientes semanas, Jimena pasó la mayor parte de su tiempo trabajando desde la casa de la familia Calvo.

Su vientre ya era bastante notorio.

Para evitar habladurías o problemas innecesarios en el Grupo Calvo, prefería casi no pisar las oficinas.

Por fortuna, el director ejecutivo que le recomendó Benjamín era un tipo bastante capaz.

Jeremías manejaba el Grupo Calvo a la perfección, ahorrándole a Jimena cualquier preocupación.

Tres meses después, Benjamín organizó una gran recepción para celebrar el bautizo del pequeño Jonás Hurtado.

Jimena pasó temprano por la casa de la familia Hurtado para dejarle un regalo a su sobrino, pero prefirió no quedarse a la celebración.

Petra no quería que su hermana fuera el centro de los chismes, así que no intentó convencerla de ir.

Además, Jimena ya estaba muy avanzada en su embarazo y le costaba trabajo moverse. Petra detestaba la idea de exponerla a las miradas curiosas y murmuraciones de la gente de alta sociedad.

Durante el evento, Petra se paseó entre la multitud con Jonás en brazos.

Todos los invitados se arremolinaron para intentar hacer reír al niño.

Como era de esperarse, de vez en cuando alguien mencionaba a Jimena.

—Petra, ¿por qué ya no hemos visto a tu hermana últimamente?

Petra respondió con tono relajado:

—Ve a descansar un rato.

Petra asintió en silencio y caminó hacia los sillones para tomar asiento.

Cuando Franco arribó al salón acompañado de su familia, intentó buscar a Jimena entre la gente, pero no la encontró.

Había pasado seis meses enteros sin molestarla, en los cuales estuvo concentrado en una guerra declarada contra Ramiro Ruiz para ganarse de nuevo su lugar dentro de la familia.

Sin embargo, Jimena jamás salió de su cabeza.

Ese mismo día tenía programado un viaje de negocios a Ruinas de Teyacán, pero lo aplazó solo para poder verla.

Aun así, recorrió todo el salón y no dio con ella; ni siquiera vio a alguien que se le pareciera de espaldas.

Franco empezó a sentir un hoyo en el estómago por los nervios.

Últimamente le habían llegado algunos chismes sobre ella.

La gente rumoreaba que Jimena había vuelto a viajar a Santa Brisa y que ya estaba en pláticas de regresar con su exmarido de la familia Núñez.

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