El pasillo del comedor hacia las escaleras estaba envuelto en silencio. La cálida iluminación se posaba en sus cuerpos juntos, proyectando sus largas y suaves sombras.
Desde la puerta de la cocina, alguien los observaba con gentileza.
Delfina acababa de terminar de limpiar los trastes e iba al comedor para recoger la mesa, pero se quedó quieta en el marco de la puerta al ver la escena.
De manera instintiva, se detuvo y se escondió en silencio entre las sombras para no molestarlos.
Viendo la gran atención de Federico al sostener a Jimena con tal moderación, respeto y ternura, a Delfina le surgió una leve y reconfortante sonrisa en el rostro.
Llevaba muchísimos años trabajando para la familia Núñez; fue testigo de cómo habían llegado a la peor de las peleas en su divorcio hace seis años, vio los incontables viajes que Jimena hizo entre Santa Brisa y San Miguel Antiguo para disimular su tristeza, y notó cómo la pequeña Fernanda anhelaba ver a su papá todos los días con una madurez que partía el corazón.
Puede que las demás personas no lo notaran, pero ella tenía las cosas más claras.
En el fondo, la señorita Calvo jamás superó realmente al señor Núñez. Todo su esfuerzo por mantenerlo a raya y su enorme frialdad no eran otra cosa que un intento de protegerse luego del daño que había sufrido.
Por otro lado, también sabía bien que la culpa del señor Núñez durante todo ese tiempo era totalmente genuina.
Aquella larga plática nocturna logró derretir todo el resentimiento acumulado de esos seis años. Después de la tormenta, por fin venía la calma.
Federico en todo momento demostró una completa caballerosidad, sin intención alguna de aprovecharse al estar en ventaja. Simplemente se dedicó a resguardar a una débil Jimena al subir cada peldaño de la escalera. Al notar esto, Delfina suspiró profundamente, contenta con lo que veía.
Es mejor hacer las paces que alargar un pleito; en especial para dos personas que compartían tantos lazos, un antiguo matrimonio y que aún sentían cosas el uno por el otro.
Con las cosas casi resueltas, una niña tan bien portada y la reconciliación cada vez más cerca, les esperaba un futuro estable como familia.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
No es gratis!!!...
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...