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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1565

Federico bajó el volumen de su voz de inmediato y cerró el libro de cuentos con muchísimo cuidado. Se inclinó para acomodarle bien las cobijas, asegurándose de que tuviera la pancita cubierta para que no se resfriara.

Cuando se cercioró de que dormía a pierna suelta, se levantó en silencio, salió de puntitas de la habitación y cerró la puerta despacio.

Abajo, la luz del estudio seguía prendida. Por la rendija de la puerta se alcanzaba a ver a Jimena trabajando sin descanso en su escritorio. No tenía intenciones de parar.

Giselle, la empleada de la casa, llevó un vaso de agua al estudio. Al salir, vio a Federico en el sofá y se acercó a preguntarle en voz baja.

—¿La niña ya está descansando?

Federico asintió.

—Sí, ya se durmió —respondió con voz ronca.

—La señorita Calvo todavía tiene mucho trabajo, va a tardar un buen rato —dijo Giselle con una sonrisa amable—. Señor Núñez, debe estar cansado de todo el ajetreo del día. ¿Por qué no va a descansar? Le muestro el cuarto de visitas que ya está preparado.

Federico no se negó; asintió y siguió a Giselle hacia el segundo piso.

Cuando terminó de lavarse y se puso una pijama limpia, por fin se abrió la puerta del estudio en la planta baja.

Jimena había acabado con todo el papeleo del día. Visiblemente agotada, se frotó el cuello entumecido y subió las escaleras. Al cruzar el pasillo, se topó de frente con Federico, que salía de la habitación de Fernanda.

Se detuvo un momento y preguntó en voz baja:

—¿Ya se durmió Fernanda?

Federico se frenó y volteó a verla.

—Ya estaba en un sueño profundo, pero me quedé preocupado y vine a checar si no se había destapado —explicó en tono serio.

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