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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1566

A la mañana siguiente, cuando apenas comenzaba a salir el sol, Jimena despertó.

Se destapó, se arregló rápido y salió de su cuarto para ir a la habitación de al lado a despertar a su hija, como hacía siempre.

Llegó a la puerta de Fernanda, pero antes de que sus dedos la tocaran, se asomó por la ranura y se quedó clavada en el sitio, con una mezcla de asombro y curiosidad.

La habitación estaba calientita y reinaba el silencio.

Fernanda, que siempre se quedaba pegada a las sábanas unos minutos de más, frotándose los ojos y haciendo berrinche, ahora estaba sentadita en su tocador rosa de princesa.

Tenía la espalda bien derechita, el cabello negro suelto por los hombros y sus ojos claros bien abiertos, mirando juiciosa al hombre frente a ella.

Federico estaba detrás de ella. Se le veía alto y presentable, sin el peso del trabajo encima, envuelto en un aura de tranquilidad que rara vez mostraba.

Llevaba ropa cómoda, lejos de los trajes rígidos y el aire intimidante de magnate de los negocios; parecía más bien un padre de familia cariñoso. Esas mismas manos que tomaban decisiones multimillonarias sin pestañear ahora sostenían un cepillo rosa con un cuidado extremo. Tenía la vista fija en el pelo de su hija y la peinaba con torpeza, pero con una delicadeza infinita.

Fruncía un poco el ceño, concentrado y tenso. Cada cepillada era suave, como si temiera lastimar a la pequeña si aplicaba demasiada fuerza.

Sus ojos, siempre fríos y calculadores, estaban llenos de una ternura desbordante. Todo rastro de dureza había desaparecido para dar paso a la pura devoción de un padre.

Al ver esto desde la puerta, Jimena sintió cómo se le derretía el corazón.

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