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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 582

—Como sigues sin decidirte, tu abuelo materno ya me llamó a reclamarme. Me preguntó si es que tú, su nieto, no me importas en lo más mínimo.

—Ese viejo desgraciado. Ni siquiera ha casado a Rebeca y ya me está reclamando a mí. Me saca de quicio.

Benjamín, viendo a Germán visiblemente molesto, dijo con serenidad:

—Si mi abuelo vuelve a llamarte por este asunto, puedes decirle que ya estoy casado.

Germán frunció el ceño.

—¿Casado? ¿Sin siquiera haber celebrado una fiesta? ¿Me pides que diga semejante mentira? ¡Eso sería como poner mi vieja cara bajo los pies de tu abuelo para que la pisotee a su antojo!

El rostro de Benjamín permaneció impasible.

—La fiesta es solo algo que pospusimos, pero legalmente, ya estoy casado. Ya tenemos nuestra acta de matrimonio.

Mientras hablaba, sacó el acta del bolsillo interior de su saco, la puso sobre el escritorio de Germán y la deslizó hacia él.

—Esta es mi acta de matrimonio.

La expresión de Germán cambió al ver los dos documentos rojos frente a él. Los tomó y, al ver la foto de Petra y Benjamín en el interior, su mano tembló inconscientemente.

—¿Te casaste con ella?

Benjamín asintió.

—Sí, abuelo.

—Aunque ya estamos casados, Petra y yo hemos decidido no hacerlo público por ahora. Abuelo, tú eres la persona más importante para mí, por eso decidí contártelo.

Germán azotó el acta contra la mesa, con el rostro serio y autoritario.

—¿Ah, sí? ¿Decidiste contármelo?

—Tú has visto la situación en la que están ahora. Esa muchacha te eligió solo porque tú puedes salvar a su familia.

—Jimena ya está enferma. Para poder sostener a la familia Calvo, necesita encontrar un respaldo mucho más grande.

—¡Por eso Jimena buscó a los Núñez y Petra te buscó a ti! Ella solo quiere pegársete como una sanguijuela, ¿acaso no te das cuenta?

Germán observó con el rostro desencajado cómo Benjamín alisaba la arruga del acta y luego, con un gesto suave, la volvía a guardar en el bolsillo interior de su saco.

¡No eran más que un par de actas de porquería, y no entendía por qué las trataba con tanto esmero!

La muchacha de los Calvo lo estaba usando descaradamente como su cajero automático.

Quería ver si, sin Benjamín como su cajero, la chica de los Calvo podría seguir manteniendo esa calma.

...

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