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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 912

De plano la usaron y luego la tiraron a la basura.

Ahora se sentía como un peón desechado por la familia Pineda.

Pero no importaba, por suerte durante todos estos años ya había echado raíces firmes en la familia Hurtado.

Ahora Benjamín la respetaba; mientras Benjamín no cayera, ella siempre tendría quien la respaldara.

Cuando Josefina llegó de trabajar, vio que Frida había preparado una mesa llena de comida. Una chispa de sorpresa cruzó por sus ojos y se acercó rápidamente a susurrarle:

—Mamá, ¿no viste el mensaje que te mandé?

Ella le había avisado claramente que Benjamín y los demás no vendrían a cenar.

Frida tomó su celular para tomarle fotos a la mesa y, al ver llegar a Josefina, respondió suavemente:

—Sí lo vi.

Josefina frunció los labios.

—¿Y entonces para qué preparaste tanta comida? ¿Nos la vamos a acabar nosotras?

Frida esbozó una leve sonrisa y dijo:

—Si no nos la acabamos, hay más gente, ¿no?

—Solo quiero subir una publicación, hace mucho que no publico nada.

Al escucharla, Josefina entendió de inmediato la intención de Frida.

Frida tomó la foto y la publicó sin ningún texto, solo la imagen de la mesa a reventar de platillos.

Después de publicarlo, dejó el celular en la mesa e hizo señas a Josefina para que se sentara.

—Ándale, come. Lo que sobre se lo damos a la servidumbre.

Josefina asintió y tomó asiento.

Hoy había tenido un mal día por la actitud de Benjamín, así que no tenía mucho apetito.

Después de unos cuantos bocados, soltó el tenedor.

Frida tampoco tenía hambre. Al ver que Josefina dejaba de comer, se levantó de la mesa y con una sonrisa llamó a los empleados para que se sentaran a comer.

Al principio se negaron, pero no pudieron resistirse a la insistencia de Frida.

Después de la cena.

Frida aprovechó que Giselle se quedó sola para acercarse a sondear la situación.

—Giselle, el día que me hospitalizaron, ¿de verdad no pasó nada en la casa?

En cuanto regresó a casa, Frida usó la excusa de que se le había perdido algo para ir a la caseta de seguridad y checar las cámaras.

Pero las grabaciones del día que la hospitalizaron, justo después de que ella salió de la mansión Hurtado, parecían haber sido borradas; había un hueco en el tiempo.

Le preguntó a los de seguridad y todos le salieron con el mismo cuento: que ese día se fue la luz.

Pero las cámaras de la familia Hurtado tenían baterías de respaldo; aunque se fuera la luz de golpe, era imposible que se perdiera justo ese lapso de grabación.

Tenía el presentimiento de que esa noche, después de que ella se fue, algo más había pasado.

Como habían borrado el video, no estaba tranquila, así que tenía que interrogar a alguien.

Giselle era la mejor opción.

Después de todo, durante estos años, ella le había dado bastantes "propinas" por debajo del agua.

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