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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 578

Esmeralda se le quedó viendo como si estuviera hipnotizada. Un rayo de luz entraba por la ventana y lo iluminaba, creando un halo resplandeciente a su alrededor. La miraba fijamente a los ojos, como si viera al amor de su vida.

—Claro que sí —murmuró, tan despacio que su voz se sintió reconfortante y acogedora.

Por una fracción de segundo, Esmeralda tuvo la ilusión de que él de verdad la adoraba.

Sin embargo, pronto salió de su ensoñación. Le lanzó una mirada de advertencia, lo empujó y se puso de pie.

David no se opuso. Se levantó detrás de ella y le tomó la mano.

—Todavía no me abotono la camisa...

Esmeralda se zafó, volteó a verlo y exclamó ya desesperada:

—¡Ya vas a empezar de nuevo, David!

Justo entonces vibró un celular. Era el de él.

David se acercó, lo tomó, checó la pantalla y contestó.

Era Emanuel.

—¿Todavía no acaban? —preguntó en tono burlón.

—¿Te parece un buen momento para llamar? —le recriminó David.

Emanuel soltó una carcajada.

—Está bien, pero apúrense. Si hubiera sabido, no los invitaba, mejor se hubieran quedado en su casa a divertirse los dos solitos.

David le colgó. Se abotonó la camisa, se acomodó la ropa y dijo:

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