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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 578

Esmeralda se le quedó viendo como si estuviera hipnotizada. Un rayo de luz entraba por la ventana y lo iluminaba, creando un halo resplandeciente a su alrededor. La miraba fijamente a los ojos, como si viera al amor de su vida.

—Claro que sí —murmuró, tan despacio que su voz se sintió reconfortante y acogedora.

Por una fracción de segundo, Esmeralda tuvo la ilusión de que él de verdad la adoraba.

Sin embargo, pronto salió de su ensoñación. Le lanzó una mirada de advertencia, lo empujó y se puso de pie.

David no se opuso. Se levantó detrás de ella y le tomó la mano.

—Todavía no me abotono la camisa...

Esmeralda se zafó, volteó a verlo y exclamó ya desesperada:

—¡Ya vas a empezar de nuevo, David!

Justo entonces vibró un celular. Era el de él.

David se acercó, lo tomó, checó la pantalla y contestó.

Era Emanuel.

—¿Todavía no acaban? —preguntó en tono burlón.

—¿Te parece un buen momento para llamar? —le recriminó David.

Emanuel soltó una carcajada.

—Está bien, pero apúrense. Si hubiera sabido, no los invitaba, mejor se hubieran quedado en su casa a divertirse los dos solitos.

David le colgó. Se abotonó la camisa, se acomodó la ropa y dijo:

¿Cuántas mujeres de ese círculo social no estaban perdidamente enamoradas de David? Muchas suspiraban por su físico y su porte.

Al estar las familias Lozano y Montes en el mismo entorno exclusivo, Noelia y él se conocían desde hace años. Ella era de las pocas que tenían el nivel para acercársele, y quizás la más obstinada: cuando David se fue a Estados Unidos a emprender, Noelia se fue detrás de él.

Desde niña siempre repetía que se iba a casar con David y nunca ocultaba sus intenciones.

Pero a David no le gustaban las mujeres como Noelia. Físicamente, e incluso en la capacidad para encandilar a un hombre con una actitud complaciente, no le llegaba a los talones a Clara; y como Clara venía de una familia del mismo nivel, Noelia no le ganaba en nada.

Actualmente Noelia ya estaba comprometida por arreglo familiar y, en teoría, había aceptado su realidad.

Sin embargo, al volver a toparse con David ese día, volvió a sentir una obsesión incontrolable por él.

Había aceptado perder contra Clara porque estaba segura de que él se terminaría casando con ella; pero ahora que lo veía con otra... y peor aún, con alguien que en apariencia no era nadie de clase alta, el orgullo le dolía demasiado.

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