—¡Enzo y yo las cortamos juntos! —exclamó Isa, llena de alegría.
Esmeralda levantó la mirada y se topó con Enzo.
Él le dedicó una sonrisa afable.
Después de terminar con la recolección, el personal de servicio se llevó las fresas para lavarlas y preparar los postres.
Rafael les preguntó si les gustaría jugar tenis.
Emilia fue la primera en aceptar:
—¡Claro! Hace muchísimo que no juego.
Ella había sido tenista profesional a nivel nacional en su momento. Aunque ya llevaba tiempo retirada, aún practicaba de vez en cuando.
—Entonces, que Esme se nos una.
Emilia la insistió tanto que Esmeralda no tuvo más remedio que aceptar.
Emilia le pidió a Marcelo que cuidara a los niños.
Él asintió con tranquilidad.
—¡Voy a ir a echarle porras a mi mamá! —anunció Raúl.
—¡Yo también quiero echarle porras a mi mamá! —saltó Isa al instante.
Al final, todo el grupo se dirigió hacia la cancha con los niños a cuestas.
Las instalaciones contaban con vestidores que estaban bien surtidos con ropa deportiva limpia para hombres y mujeres.
Después de cambiarse, entraron a la cancha.
Los jugadores eran solo Rafael, Enzo, Emilia y Esmeralda.
Marcelo no se unió, ya que se había quedado cuidando de los pequeños.
Sortearon los equipos.
Como resultado, a Enzo le tocó hacer pareja con Esmeralda.
Él la miró y dijo:
—Espero no ser un estorbo.
Rafael propuso:
—Si vamos a armar un partido, deberíamos apostar algo, ¿no creen?
—Estoy de acuerdo —respondió Emilia—. ¿Qué apostamos que valga la pena?
Todos se quedaron pensativos hasta que, de repente, Emilia sugirió:
—Los que pierdan tendrán que prepararle un par de platillos de cena al equipo ganador —dicho eso, miró a Esmeralda y Enzo—. ¿Qué les parece?
—Por mí, excelente —aceptó Enzo.
Esmeralda, por supuesto, no tuvo inconveniente.
Echaron los dados digitales en el celular para ver quién sacaba primero.
Enzo le dio una vuelta a la raqueta en su mano, se acercó a Esmeralda y le dijo:
—En la próxima les ganamos.
Esmeralda le dedicó una mirada de reojo, pero no le respondió.
La voz de Emilia resonó al otro lado:
—Nada mal, ¿eh? Esme juega casi a nivel de un atleta profesional, creo que voy a tener que tomármelo en serio.
Comenzó el siguiente set.
Los gritos de Isa se hicieron más fuertes. Bruno e Iris, por su parte, mejor se quedaron callados.
Raúl se les unió, echándole porras a su tía Esmeralda.
En ese preciso instante, Cecilia y Noelia aparecieron en la entrada y se quedaron observando a los cuatro en medio del partido.
—A mí me parece que ella y Enzo harían muy buena pareja, al fin de cuentas, ambos son la misma clase de poca cosa —soltó Noelia.
Ante los ojos de estas familias de abolengo, por más éxito que tuvieras actualmente, era tu origen el que dictaba tu verdadero valor en la sociedad.
—Noelia, ¿de verdad crees que Fermín tiene mejor visión a futuro que David? —preguntó Cecilia.
Al oír eso, Noelia se quedó en blanco y la miró.
Cecilia le sostuvo la mirada y añadió:
—El fracaso de una persona empieza en el momento en que pierde el piso. Decir las cosas a la ligera solo sirve para quedar en ridículo. Te aprovechas del apellido de tu familia para obtener reconocimiento, pero por eso mismo no eres dueña de tu destino. En cambio, Enzo empezó desde abajo y llegó hasta donde está ahora, al punto de compartir el mismo nivel de respeto que David. ¿Acaso no puedes verlo, Noelia?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...