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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 580

—¡Enzo y yo las cortamos juntos! —exclamó Isa, llena de alegría.

Esmeralda levantó la mirada y se topó con Enzo.

Él le dedicó una sonrisa afable.

Después de terminar con la recolección, el personal de servicio se llevó las fresas para lavarlas y preparar los postres.

Rafael les preguntó si les gustaría jugar tenis.

Emilia fue la primera en aceptar:

—¡Claro! Hace muchísimo que no juego.

Ella había sido tenista profesional a nivel nacional en su momento. Aunque ya llevaba tiempo retirada, aún practicaba de vez en cuando.

—Entonces, que Esme se nos una.

Emilia la insistió tanto que Esmeralda no tuvo más remedio que aceptar.

Emilia le pidió a Marcelo que cuidara a los niños.

Él asintió con tranquilidad.

—¡Voy a ir a echarle porras a mi mamá! —anunció Raúl.

—¡Yo también quiero echarle porras a mi mamá! —saltó Isa al instante.

Al final, todo el grupo se dirigió hacia la cancha con los niños a cuestas.

Las instalaciones contaban con vestidores que estaban bien surtidos con ropa deportiva limpia para hombres y mujeres.

Después de cambiarse, entraron a la cancha.

Los jugadores eran solo Rafael, Enzo, Emilia y Esmeralda.

Marcelo no se unió, ya que se había quedado cuidando de los pequeños.

Sortearon los equipos.

Como resultado, a Enzo le tocó hacer pareja con Esmeralda.

Él la miró y dijo:

—Espero no ser un estorbo.

Rafael propuso:

—Si vamos a armar un partido, deberíamos apostar algo, ¿no creen?

—Estoy de acuerdo —respondió Emilia—. ¿Qué apostamos que valga la pena?

Todos se quedaron pensativos hasta que, de repente, Emilia sugirió:

—Los que pierdan tendrán que prepararle un par de platillos de cena al equipo ganador —dicho eso, miró a Esmeralda y Enzo—. ¿Qué les parece?

—Por mí, excelente —aceptó Enzo.

Esmeralda, por supuesto, no tuvo inconveniente.

Echaron los dados digitales en el celular para ver quién sacaba primero.

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