—No sé.
Se hizo un silencio incómodo.
Al escucharlos, Isa por fin se dio cuenta de que algo andaba mal y frunció el ceño.
—Hablan muy raro. Papá, tienes que ser más lindo cuando platiques con mamá —le advirtió haciendo un puchero.
La mirada de David se suavizó y se disculpó:
—Es culpa de papá. Justo me surgió un asunto de trabajo, así que primero vas a ir de viaje con mamá. Después, te llevaremos a Australia.
—¡Iremos a Australia en Año Nuevo! —afirmó Isa.
—De acuerdo —respondió David.
Ese día daban de alta a Gabriel.
Esmeralda planeaba ir a visitarlo y decidió llevarse a Isa para que jugara con Lidia.
Justo cuando estaban a punto de salir, se toparon en la entrada con Enzo.
—¡Enzo! —lo saludó Isa.
Él le sonrió.
—Buenos días, Isa.
—¿Ya desayunaste, Enzo?
—Sí, ya comí. ¿Van a salir tú y tu mamá?
Isa asintió con la cabeza.
Enzo dirigió su mirada hacia Esmeralda y la saludó con una sonrisa amable.
—Buenos días.
Esmeralda mantuvo una expresión indiferente. Sin contestarle el saludo, tomó a la niña de la mano y dijo:
—Vámonos, Isa.
Isa se despidió de Enzo agitando la mano.
Una vez que se subieron al coche.
Isa preguntó:
—¿No te cae bien Enzo, mamá?
—Es solo que no lo conozco mucho —respondió Esmeralda.
—¿Es porque Enzo es hermano de Clara? —insistió la niña.
Isa era mucho más perceptiva que los niños de su edad; por lo mismo, no era nada fácil engañarla.
Mientras tanto, dentro de la casa.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...