Entrar Via

La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 593

Al entrar a la sala con la niña, escuchó que Manolo estaba hablando por teléfono. Al oír el ruido, Manolo volteó a verla y dijo por el celular:

—Ya llegó tu hermana.

Enzo asintió desde el otro lado de la línea.

—Bueno, papá, te dejo.

—Está bien.

—¡Señor Manolo! —gritó Isa alegremente.

Manolo dejó el celular a un lado y miró a Isa con una sonrisa llena de ternura.

—¡Ya llegó Isa! Ven, dame un abrazo.

Isa corrió a abrazarlo y Manolo soltó una carcajada de alegría.

Esmeralda se acercó y preguntó casualmente:

—¿Con quién hablabas, papá?

—Con un amigo —respondió Manolo.

Esmeralda no insistió en el tema. Su atención se centró en las cajas de regalo que estaban sobre la mesa; a simple vista se notaba que eran artículos importados de bastante valor.

—¿Quién mandó todo esto? —preguntó intrigada.

Sin más opción, Manolo le explicó:

—Me los mandó el amigo con el que estaba hablando. Anda en el extranjero y me hizo el envío.

Esmeralda no estaba muy al tanto de las amistades de Manolo. A lo largo de los años había recibido detalles de varias personas, pero jamás algo tan costoso. Además, no era un regalo genérico; eran cinco obsequios distintos, seleccionados con mucho cuidado y detalle.

Al ver la cara de confusión de su hija, Manolo se apresuró a añadir:

—Hace tiempo le hice un favor. Como este año le fue muy bien en los negocios, quiso agradecerme. Es una persona muy atenta, la verdad. Mira, esto es para ti.

Manolo empujó uno de los regalos hacia Esmeralda.

—Ábrelo, a ver si te gusta.

Esmeralda lo tomó con ambas manos. Al abrirlo, se encontró con un reloj de mujer de correa roja y pequeños diamantes incrustados en la carátula. Se notaba que había sido elegido con mucho esmero.

Era de una marca de lujo accesible; por lo general, los relojes de esa línea rondaban entre los veinte y treinta mil pesos. De hecho, ella solía usar algunos relojes de esa misma marca en su día a día.

¡Qué casualidad que hubieran acertado tan bien con el regalo!

Isa se asomó para verlo y exclamó asombrada:

—¡Guau, mami! ¡Qué bonito reloj!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea