—Mañana por la mañana vamos a hacerle una visita a la familia Mondragón —dijo David—, y por la tarde voy a llevar a Isa al parque de diversiones. Te aviso para evitar tener que dar una vuelta extra mañana en la mañana y pasar a recogerte.
—Mañana temprano manejo directo a casa de los Mondragón —respondió Esmeralda—. Ya es noche y tampoco quiero hacerte dar más vueltas.
David no forzó más el tema.
—Me parece bien. Entonces, que descanses temprano.
Acto seguido, David arrancó su vehículo y se marchó.
Esa noche, Esmeralda se quedó viendo el documental de Isa hasta que aparecieron las partes de Bahía Dorada. Se notaba perfectamente que a lo largo de esos cinco años a la niña la habían criado entre algodones.
Cuánto anhelaba que Isa siguiera creciendo así, sin la menor de las preocupaciones.
Esa misma madrugada, de repente tuvo una pesadilla espantosa. Soñaba que Isa lloraba a mares gritando por su mami, y David la sostenía en brazos, observando a Esmeralda de forma fría y despiadada. Ella trataba con desesperación de acercarse a abrazar a la niña, pero sus manos no lograban alcanzarla, y el hombre le daba la espalda llevándosela lejos.
Despertó sobresaltada, y aún sentía el dolor punzante en el pecho. Fue tan realista que se quedó pasmada durante largo rato; se echó de nuevo en la cama, pero no pudo volver a cerrar los ojos en toda la noche.
Cuando amaneció y se levantó, tenía los ojos completamente hinchados. Tras arreglarse, se aplicó pomada desinflamante y se puso bastante maquillaje para esconder el rostro demacrado.
Hoy Valentina iba a visitar a su familia materna, así que Álvaro manejaría para llevarla junto con Manolo, y el plan era quedarse allá un par de días.
El trayecto era bastante largo, por lo que saldrían a las siete de la mañana para no perderse la hora de la comida.
Valentina sabía que Esmeralda querría quedarse con Isa, por eso ni siquiera le comentó el día anterior si se quería sumar a su viaje.
Terminaron de meter las cosas necesarias, dejando la cajuela llena a tope.
—Esme, estaremos de regreso en unos cinco días. Cuídate mucho este fin de semana, por favor —le recomendó Valentina.
—No se apure, mamá, yo me cuido.
Esmeralda se acercó a despedirlos.
—Hermano, maneja con precaución.
—Así lo haré. Cuídate mucho tú también; si se ofrece algo, me echas una llamada.
—Va.
Se quedó ahí viéndolos alejarse en el coche.
Luego, Esmeralda regresó a la casa y calculó la hora para marcarle a Isa.
—Mami —contestó la niña con voz de que recién la despertaban.
—¿Ya amaneciste, mi amor?
—Mjm. Papi me está poniendo la ropa. Mami, ¿por qué no llegaste a dormir ayer?
—Mami andaba un poco cansada anoche, así que descansé acá —explicó Esmeralda de manera dulce—. Pero nos vemos más tarde con la familia Mondragón.
—¡Sí!

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...