A medida que el proyecto "ConectaTech" avanzaba, la colaboración entre Valentina y Mateo se volvió más estrecha y frecuente. Sin embargo, el camino no estuvo exento de obstáculos. La sombra de Alejandro Vega era larga, y su promesa de destruir a Valentina comenzó a manifestarse de formas sutiles pero venenosas.
El primer gran desafío surgió durante la fase de preproducción del primer comercial de la campaña. Valentina, a través de Carlos, había contratado a una de las mejores casas productoras de Bogotá, "Cine-Rec", con la que había trabajado en el pasado y en cuya profesionalidad confiaba ciegamente. Sin embargo, a una semana de comenzar el rodaje, el director de "Cine-Rec", un hombre llamado Felipe, llamó a Carlos con una noticia alarmante.
—Carlos, tenemos un problema —dijo Felipe, su voz sonaba increíblemente tensa—. El proveedor de las cámaras Arri Alexa nos acaba de cancelar. Dice que todo su equipo está reservado para los próximos tres meses. Y la agencia de casting nos está diciendo que los actores que habíamos preseleccionado de repente tienen "conflictos de agenda". Esto es muy raro.
Carlos le transmitió la noticia a Valentina, su rostro era una máscara de furia.
—Es él, jefa. Estoy seguro. Está presionando a los proveedores, amenazándolos con quitarles los contratos de Grupo Vega si trabajan con nosotros.
Valentina sintió una oleada de rabia, pero la reprimió de inmediato. El pánico no era una opción. Sabía que Alejandro esperaba que ella reaccionara con ira, que hiciera una escena, que se mostrara como una víctima. No le daría esa satisfacción.
—Organiza una reunión con Felipe. Ahora mismo. Y que sea aquí, en nuestra oficina —ordenó con una calma gélida.
Una hora después, Felipe, el director de la productora, estaba sentado en la sala de reuniones de Creativos V.R. Era un hombre de unos cincuenta años, visiblemente estresado, que no dejaba de mirar su teléfono.
—Valentina, lo siento mucho. Nunca me había pasado algo así en treinta años de carrera —dijo, evitando su mirada—. No sé qué decir. Sin cámaras y sin actores, no podemos rodar. Tendremos que posponerlo todo.
Justo en ese momento, Mateo Castillo llegó a la oficina para una reunión de seguimiento que ya tenían programada. Valentina, al verlo, tomó una decisión en una fracción de segundo.
—Mateo, por favor, únete a nosotros —dijo, su tono era tranquilo y profesional—. Estamos resolviendo un pequeño contratiempo de producción. Quizás tu perspectiva nos sea de ayuda.
Mateo entró y se sentó, observando la escena con su habitual calma analítica. Valentina entonces se giró hacia Felipe. No lo acusó ni lo presionó. En cambio, su enfoque fue una mezcla magistral de firmeza y empatía.
—Felipe, te conozco desde hace diez años —comenzó, su voz era suave pero firme—. Sé que eres el mejor en lo que haces. Y también sé que estás en una posición imposible. Sé que Alejandro Vega te ha puesto entre la espada y la pared.



VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Valiente Transformación de una Esposa Menospreciada