Unos días después del incidente con el proveedor, Mateo invitó a Valentina a las oficinas de "ConectaTech" para una sesión de trabajo con su equipo de desarrollo de producto. Quería que ella entendiera la filosofía detrás de la interfaz de la aplicación de primera mano. Para Valentina, fue una oportunidad de ver a Mateo en su propio hábitat, de entender al hombre detrás del CEO.
La experiencia fue una revelación. Las oficinas de "ConectaTech" no se parecían en nada a la atmósfera opresiva y jerárquica de Grupo Vega. Eran un espacio abierto, lleno de luz, con pizarras blancas cubiertas de ecuaciones complejas, prototipos de interfaces y notas adhesivas de todos los colores. No había despachos privados, ni siquiera para Mateo. Él trabajaba en un escritorio idéntico al de sus ingenieros, en el centro de la sala.
Valentina observó cómo Mateo interactuaba con su equipo. No había ni rastro de la arrogancia o el autoritarismo de Alejandro. Mateo no daba órdenes; hacía preguntas. No imponía su visión; la construía en colaboración con su gente. Se sentó con una joven programadora para revisar una línea de código, no para criticarla, sino para entender su lógica. Escuchó con una atención genuina la presentación de un diseñador de interfaz de usuario, haciendo preguntas que demostraban un profundo respeto por su experiencia.
Durante la reunión, Mateo actuó como un facilitador, no como un jefe.
—Valentina, este es nuestro equipo de genios —dijo, presentándola—. Ella es la mente maestra que va a contar nuestra historia al mundo. Quiero que escuchen su visión y que le den su feedback más honesto. No hay ideas estúpidas.
El equipo, compuesto por jóvenes brillantes de toda América Latina, la trató no como a una proveedora externa, sino como a una colaboradora. Le hicieron preguntas inteligentes, desafiaron algunas de sus suposiciones y le ofrecieron ideas desde una perspectiva técnica que enriquecieron enormemente su visión creativa.
Valentina se sintió increíblemente cómoda, estimulada. Era un ambiente de respeto intelectual mutuo, un lugar donde el ego no tenía cabida y la mejor idea, sin importar de quién viniera, era la que ganaba. Era el polo opuesto a su experiencia en Grupo Vega, donde las ideas eran armas en una guerra de poder y el mérito era constantemente sacrificado en el altar del ego del jefe.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Valiente Transformación de una Esposa Menospreciada