Entrar Via

La Valiente Transformación de una Esposa Menospreciada romance Capítulo 169

La mujer del uniforme los guio a través de un zaguán fresco y silencioso hacia un amplio patio interior de estilo andaluz, con una fuente de piedra en el centro y rodeado de arcos cubiertos de enredaderas. El sonido del agua y el canto de los pájaros eran los únicos ruidos. Sentada en una silla de mimbre, leyendo un libro, estaba Doña Juana Castillo.

Al oírlos llegar, levantó la vista. Dejó el libro a un lado y se puso de pie con una agilidad que desmentía sus ochenta años. Era una mujer menuda, pero con una presencia que llenaba todo el patio. Iba vestida con una sencillez engañosa: unos pantalones de lino blanco y una blusa de seda de color marfil. Su cabello, completamente blanco, estaba recogido en un moño perfecto, y su única joya era un collar de perlas de una sola vuelta. Su rostro, surcado de arrugas finas, era un mapa de una vida llena de inteligencia y decisiones difíciles. Pero eran sus ojos los que capturaban toda la atención. Eran de un color oscuro, casi negros, y la miraban con una intensidad aguda, penetrante, que parecía analizarla capa por capa.

—Abuela, te presento a Valentina Rojas —dijo Mateo, su tono era una mezcla de respeto y un afecto evidente.

—Señorita Rojas, bienvenida a El Refugio —dijo Juana, su voz era suave pero con un timbre de autoridad inconfundible. Le tendió una mano pequeña y delgada, pero su apretón fue sorprendentemente firme.

—Doña Juana, es un honor para mí. Gracias por recibirme en su casa —respondió Valentina, asegurándose de que su propio apretón de manos fuera igualmente firme, pero respetuoso. Recordó el consejo de Mateo: nada de tuteo.

—El placer es mío. Mateo nos ha hablado maravillas de su talento —dijo, y la palabra "talento" fue pronunciada con un ligero énfasis que sugería que era una cualidad que aún estaba por ser verificada por ella misma—. Por favor, siéntese. ¿Le apetece un jugo de lulo? Es recién hecho.

La conversación inicial fue superficial, una danza de cortesías perfectamente ejecutada. Juana le preguntó por su viaje hasta la finca, por su opinión sobre el clima, por si conocía la zona. Eran preguntas triviales, pero Valentina sabía que cada una era una prueba. Estaba evaluando su lenguaje, su acento, sus modales. Estaba calibrándola.

Valentina respondió con una serenidad que le costó todas sus fuerzas mantener. Mantuvo sus respuestas concisas, educadas, pero no sumisas. Cuando Juana le preguntó si le gustaba el campo, no le dio la respuesta obvia que esperaba.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Valiente Transformación de una Esposa Menospreciada