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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 115

Jimena se quedó pensativa un momento.

—¿Algo raro? Yo diría que no… Estos días, aparte de la salida de hoy contigo y la señora Clarisa, ni siquiera he puesto un pie afuera. Melisa, ¿pasó algo?

Melisa guardó silencio unos segundos antes de responder.

—No es nada grave. Descansa, ¿sí? Tengo un asunto que atender, voy a salir un rato.

Melisa esperó a que la abuela se quedara dormida y de inmediato salió de casa.

...

Familia Valdés.

Cuando Melisa llegó, ya todos en la casa Valdés estaban dormidos.

No quiso interrumpir el sueño de nadie, así que solo le marcó por teléfono a Uriel.

Uriel llevaba días lidiando con asuntos de la empresa, sin pegar el ojo en tres noches. Hoy apenas había logrado dormir un poco cuando el celular empezó a sonar de repente. Con el estrés acumulado de los últimos días, el timbre le sacudió el alma y casi se le para el corazón.

Se incorporó de golpe, con la cabeza llena de enojo y las ganas de desquitarse con quien fuera que estuviera marcando. Pero, en cuanto vio en la pantalla quién llamaba, se quedó helado. Rápido, se bajó de la cama y caminó directo a la habitación de Joaquín. Sin dudarlo, le dio una patada a la puerta.

Luego, de otra patada, tiró a Joaquín de la cama.

—¡Despierta, inútil! Dime la verdad, ¿hiciste enojar a la señorita Melisa o qué?

Joaquín, que estaba soñando sabroso, apenas sintió el golpe y quiso echarle bronca a quien fuera, pero al ver la cara de furia de su papá, se quedó callado.

—¿Qué pasa, papá? —balbuceó, sin entender nada.

—¿Todavía preguntas? Si no hubieras hecho enojar a la señorita Melisa, ¿por qué crees que me marcaría a estas horas? ¡Te he dicho mil veces que dejes de andar con tus payasadas! ¿Es que no tienes oídos?

Joaquín seguía en las nubes.

—¿Pero cuándo la hice enojar? ¡Si hoy hasta la ayudé con lo de Ricardo! La señorita Melisa quedó contenta conmigo, ¿no viste?

Uriel se detuvo, dudando.

—¿Entonces no la hiciste enojar?

—¡Ni loco! —Joaquín ya casi lloraba—. Si apenas me estoy arrimando para caerle bien, ¿cómo voy a buscarle bronca? Nomás mira a Ricardo, por meterse con la señorita Melisa ya hasta se quedó en la ruina. ¿Tú crees que me atrevería?

—¿La familia Guevara se fue a la quiebra? —Uriel no daba crédito.

Aún no se había enterado de que la familia Guevara ya estaba en bancarrota.

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