Entrar Via

La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 141

Melisa no podía evitar sentirse molesta. Después de tantos años de amistad con Giselle, le dolía darse cuenta de que, al final, parecía que su amiga no confiaba en ella ni tantito.

Todo había pasado tan rápido que, cuando Giselle tuvo problemas, Melisa ni siquiera tuvo tiempo de pensar en una solución perfecta.

—Sí —respondió Vicente—. Esta vez, los de Noche Roja mandaron a mucha gente. El que atrapamos está en el quinto lugar del ranking de Noche Roja. Si ellos mandan a alguien del ranking, significa que el asunto es bien complicado y súper importante.

Por suerte, Everardo llevaba encima el somnífero que Melisa le había dado. También ayudó que los de Noche Roja siempre priorizaban sus misiones: cuando Everardo logró dormir al líder con el somnífero, los demás solo se preocuparon por llevarse las fórmulas y abandonaron a su compañero. Eso les dio la oportunidad de atrapar a uno.

Si no, la investigación habría resultado mucho más pesada.

—Aunque, ese tipo se suicidó tragando pastillas antes de que pudiéramos sacarle información útil —agregó Vicente.

Vicente solo pudo enterarse de que pertenecía a Noche Roja por el tatuaje que llevaba el sujeto.

Pero, en realidad, no lograron sacarle ni una palabra antes de que se quitara la vida.

Melisa bajó la mirada, pensativa, y luego dijo:

—Detengan la investigación. Todos deben regresar.

Vicente se quedó helado.

—¿Por qué?

Melisa entrecerró los ojos.

—Tengo que proteger a la hija de Giselle.

Si los atacantes habían logrado dar con la casa de Giselle, seguro también podían encontrarse con Melisa. Y, por supuesto, también podían descubrir que Giselle tenía una hija.

Si la fórmula era tan importante para ellos y Giselle la había creado, era muy probable que quisieran capturarla para obligarla a seguir trabajando en la investigación.

Si Giselle se negaba, Pilar se volvería el punto débil de su madre.

Vicente preguntó, confundido:

—¿La hija de Giselle?

Melisa no contestó. Sacó su celular y llamó a Everardo.

—Organiza gente para que protejan a Pilar, la hija de Giselle, y que no se note —ordenó.

Por ahora, no podía seguir rastreando el paradero de la fórmula, porque si los enemigos seguían la pista, podrían llegar hasta Pilar.

—En Monarca Nova hubo un problema —explicó Clarisa—. Teníamos planeado salir hoy mismo hacia allá. Él es el jefe de la familia Pacheco, hay cosas que solo él puede resolver.

Melisa guardó silencio un momento. Luego sacó un frasco de medicina de su bolsillo.

—En una hora se despertará. Llévense estas medicinas; no tendrán mayores dificultades para viajar.

La herida de Fabricio no era tan grave. El verdadero problema era el veneno.

Ahora que ya lo había eliminado, las cosas estaban bajo control.

Clarisa suspiró, aliviada. Luego miró a Melisa con calidez.

—Me contó Fabricio que quieres organizarle una fiesta de cumpleaños a tu abuelita. Si todo sale bien y podemos regresar a tiempo, estaremos presentes.

—Les mandaré la invitación —respondió Melisa—. Siempre planeé invitar a la familia Pacheco, solo me faltaba mandar las invitaciones.

Clarisa conversó un rato más con Melisa y luego ésta se despidió.

Había mucho en qué pensar: cómo ayudar a Giselle, y también cómo resolver los asuntos pendientes con la familia Orozco.

Algunos problemas y ciertas personas ya no podían esperar más. Tocaba actuar.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno