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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 149

Jimena no estuvo de acuerdo. Cuando la contradijeron, perdió el control y armó un escándalo.

Al final, Nicolás, cansado de tanto pleito, habló con sus hermanos y terminaron aceptando darle a Elena el cinco por ciento de las acciones. Solo así se calmó la situación.

Melisa se enteró de todo esto gracias a Néstor.

Le pidió a Néstor que le contara todo lo que había pasado en la familia Orozco durante estos años, sin dejarse nada. Néstor era de los más leales a la abuela, y además notaba el cariño sincero de Melisa por ella, así que no le ocultó nada, le relató hasta los detalles más pequeños.

Desde el día en que Melisa regresó a la familia Orozco, había estado esperando a esa tía en particular.

Pensaba ajustar cuentas por lo que ocurrió años atrás.

...

El carro pronto se detuvo frente al hotel más lujoso y grande de Real Fortia.

Palacio Armonía.

Los Orozco bajaron y se quedaron boquiabiertos frente a la entrada.

Nadie sabía quién fue el primero que soltó el comentario:

—¿Palacio Armonía? Este lugar es solo para socios. Dicen que para ser socio normal tienes que gastar mínimo un millón, y solo así te dejan comer en el salón principal. Si quieres ser socio premium, la cuenta tiene que empezar en cinco millones. Y ni hablar de los socios diamante… eso ya son decenas de millones.

—La abuela puede ser la matriarca, y su fiesta la de mayor nivel en la familia Orozco, pero esto ya es demasiado. Por más dinero que tengamos, gastar más de diez millones en un solo evento es una locura.

—¿Diez millones? Lo importante aquí es que, si no tienes membresía, ni siquiera te dejan entrar. Y aunque la tuviéramos, solo podríamos usar el salón principal como socios normales. ¿De verdad vamos a meter a tanta gente ahí para la fiesta de la abuela?

El grupo de Melisa empezó a sentirse incómodo.

Nadie en la familia Orozco tenía membresía en el Palacio Armonía.

Ni siquiera la básica.

—Ma, no digas eso. Melisa lo hace porque quiere quedar bien con la abuela. Nunca había organizado una fiesta de cumpleaños, seguro oyó que el Palacio Armonía es el mejor hotel de Real Fortia y, sin pensarlo, nos trajo aquí —intervino Florencia, viendo que Melisa parecía lista para explotar—. Yo ya reservé otro hotel, todavía estamos a tiempo. Si avisamos rápido a los invitados, aún podemos salvar la situación.

—Eso sí es tener cabeza y ser responsable, no como otras —dijo Isidora, enderezándose y mirando con aire triunfal.

Mira nada más.

A ver, abuela, fíjese quién sí sabe hacer las cosas.

Jimena estaba tan furiosa que ya se iba a lanzar a discutir, cuando de repente, del hotel salió un grupo de personas.

Al frente venía un señor de traje: era el mismísimo Sr. Quintana, gerente del Palacio Armonía.

Fue directo hacia Melisa, se detuvo frente a ella y se inclinó con respeto.

—Señorita Melisa, disculpe la tardanza. Estaba confirmando los horarios de servicio con su chef. Por favor, pase, la sala de banquetes en el último piso ha estado reservada para usted desde temprano.

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