La señora Becerra soltó una risa burlona y dijo con desdén:
—Si mi hija no la está pasando bien, ustedes, la familia Orozco, tampoco se van a librar. El hijo mayor de los Orozco terminó en la cárcel por violación, ¿no? Me imagino que eso dejó destrozada la reputación de su empresa, ¿verdad?
—¿De qué estás hablando? —Jimena se levantó de golpe y le gritó—. Nicolás jamás violó a Isidora. Aquella vez…
De repente, Jimena se quedó callada.
Recordó que, en aquel entonces, Nicolás tenía novia. Iban tan en serio que ya estaban a punto de comprometerse, pero de un día para otro él terminó con ella y anunció que quería casarse con Isidora.
Ella había insistido en saber el motivo, pero Nicolás solo le dijo que ya no quería a la otra chica, que la que de verdad le gustaba era Isidora, y no explicó nada más.
No lo creyó ni tantito.
Aquella muchacha era excepcional, le caía muy bien y estaba segura de que Nicolás la quería de verdad. Entonces, ¿por qué de repente cambió de opinión así nada más?
Habló con Nicolás muchas veces a solas, pero siempre recibía la misma respuesta: “Me gusta Isidora”.
Incluso intentó buscar a la exnovia de Nicolás, pero fue como si la tierra se la hubiera tragado. Por más que lo intentó, no pudo dar con ella.
Al final, no le quedó de otra y aceptó el matrimonio entre Nicolás e Isidora.
Pensó que el matrimonio no era un juego. Si Nicolás había tomado esa decisión, quizá sí amaba a Isidora.
Pero después de la boda, se dio cuenta de que Nicolás trataba a Isidora con total indiferencia.
Dormían en cuartos separados casi siempre.
Solo de vez en cuando, Isidora salía del cuarto de Nicolás en medio de la noche, y después los dos se peleaban a gritos.
Curiosamente, cada vez que discutían de esa manera, Isidora terminaba embarazada poco después.
Eso siempre le pareció extraño, algo que nunca pudo entender.
Pero ahora, de pronto, todo le hacía sentido.
¿Será que Isidora obligó a Nicolás a casarse con ella acusándolo de violación?
Pero… ¿por qué Nicolás haría algo así?
Conocía a su hijo, sabía que jamás haría algo tan bajo.
Por Nicolás, estaba dispuesta a disculparse y hasta ir en persona a buscar a Isidora. Eso no le importaba.
Pero pagar cien millones de pesos…
La familia Orozco no tenía esa cantidad en sus cuentas.
Ella tenía cien millones guardados, pero ese dinero se lo había dado Fabricio en el cumpleaños pasado, y nunca pensó usarlo. Más bien, planeaba devolvérselo en cuanto tuviera oportunidad.
Sacar esa cantidad ahora era imposible.
—¡Qué descaro el tuyo! —exclamó de pronto una voz clara desde la entrada.
Jimena levantó la vista y vio a Carolina entrando a pasos largos.
—Señora Jimena, disculpe que llegue tarde.
Carolina saludó a Jimena con respeto y luego volteó hacia la familia Becerra, que se había reunido en grupo. Sin perder tiempo, ordenó con firmeza:
—A ver, ¿quién de ustedes se atrevió a ponerle una mano encima a alguien de la familia Orozco? ¡Quiero que le rompan una mano ahora mismo!

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