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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 92

El semblante de Melisa y Carolina cambió de inmediato, como si una nube oscura hubiera caído sobre ellas.

Al voltear, vieron a una pareja acercándose. Un hombre y una mujer, pasos firmes y miradas retadoras.

Melisa entrecerró los ojos y fijó la vista en el hombre que acababa de hablar. Su tono sonó áspero, casi cortante.

—¿Acaso estabas hablando de mí?

El hombre soltó una risa desdeñosa.

—¿Y quién más aquí se apellida Orozco, aparte de ti?

Melisa dejó escapar una sonrisa torcida. En un parpadeo, ya estaba frente al hombre, lista para meterle un susto. Pero de pronto, las palabras de su abuela le cruzaron la mente. La mano levantada, a punto de golpear, terminó bajando suavemente.

—Je—. El hombre también se sorprendió con el movimiento de Melisa. Luego, al ver que ella se contuvo, soltó una carcajada—. Bruno siempre anda diciendo que su hermana es violenta, y yo no le creía mucho. Pero mira, era verdad. Aunque, por lo que veo, tampoco tienes tanto valor. ¿Qué pasó, ya te diste cuenta de que soy de la familia Guevara y por eso te echaste para atrás?

Los ojos de Melisa se oscurecieron por un instante. Dio un paso atrás, pero la sonrisa seguía intacta, cada vez más amplia.

—¿Eres amigo de Bruno?

Eso lo explicaba todo.

No conocía a ese tipo, pero estaba claro que había venido a buscarle bronca. Si era amigo de Bruno, no era sorpresa. Seguro que Bruno, luego de no poder con ella, fue a pedir ayuda.

—¿Amigo? Yo soy el cuñado de Bruno—. Ricardo Guevara la miró de arriba abajo, con burla—. La verdad, tenía ganas de ir a la familia Orozco, conocer a la que puso a Bruno contra las cuerdas… y ver qué clase de persona eras. No esperaba encontrarte hoy.

Ricardo le echó una mirada de arriba abajo a Melisa.

—Fuera de que tienes una cara bonita, no hay mucho más que decir.

Pausó un instante, luego continuó:

—Y eso que tu cara, seguro la mandaste a operar para parecerte a Florencia, ¿no? Las que vienen de antros y bares sí que saben moverse. Con tal de asegurarse un lugar en la familia, se atreven a lo que sea.

—¿Cuñado?—. Melisa desvió la mirada hacia la chica que acompañaba a Ricardo.

Recordaba que Bruno tenía una prometida de apellido Guevara. ¿Cómo se llamaba? Nunca le había puesto atención.

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