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LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 103

—¿Bueno? Julián...

Cuando Clara contestó la llamada, estaba apoyada en el marco de la puerta de la cocina, esperando a que las tartaletas salieran del horno.

Todo el lugar olía a dulce, y su estado de ánimo era igual de azucarado.

Solo cuando escuchó la voz al otro lado de la línea, su cerebro conectó los puntos.

Julián era...

—Señora...

¿Julián?

El alma de Clara, que parecía estar pegada al cristal del horno, regresó de golpe a su cuerpo.

—Julián, ¿aún no sales de trabajar? Mira la hora que es, ¿así de duro te explota el capitalismo?

Bajo la mirada gélida de su jefe, Julián ni siquiera se atrevió a seguirle la broma. Fue directo al grano.

—Señora, este viernes por la noche hay una subasta benéfica a la que debe asistir junto al jefe. El evento empieza a las siete y media. ¿A qué hora le gustaría programar a su equipo de estilistas?

—Pero si nosotros ya estamos...

Las palabras se quedaron atoradas en su garganta. Clara reaccionó.

El asunto del divorcio se había manejado con rapidez y total discreción. Vicente tenía todo bajo control para evitar filtraciones, por lo que ningún paparazzi había logrado publicar nada.

A menos que el Grupo Velasco emitiera un comunicado oficial anunciando la separación, tendrían que seguir manteniendo las apariencias.

—Entiendo, ¡yo lo llamo!

—¡De acuerdo!

Julián guardó su celular.

Inmediatamente después, el teléfono sobre el escritorio de Vicente comenzó a sonar.

Vicente levantó la vista.

Julián dio media vuelta y no olvidó cerrar la puerta al salir.

—¿Bueno?

—Julián acaba de llamarme para hablarme de no sé qué subasta este viernes... —La voz de Clara estaba llena de genuina confusión—. ¿A quién solías llevar antes? ¿No sería mejor seguir con la tradición?

La tradición.

Vicente guardó silencio.

Las supuestas reglas nunca aplicaban para él.

En los últimos años, su asistencia a esos eventos dependía enteramente de su humor.

Y en cuanto a quién lo acompañaba...

Vicente ni siquiera lo recordaba. Probablemente alguna secretaria de la oficina de presidencia.

Echó un vistazo rápido a su agenda y respondió:

—¡Este año cambiaron al presidente del comité, las reglas son diferentes!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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