Entrar Via

LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 65

—Andrés, ¿no quieres quedarte aquí con Silvia? —preguntó Vicente con suavidad.

Silvia se bajó del regazo de su padre y corrió a tomar la manita de su hermano.

—¡Andrés, no hay que separarnos!

Andrés miró de reojo a Clara, luego bajó la mirada.

—No quiero vivir con una mujer tonta.

Las palabras de consuelo que Clara estaba a punto de pronunciar se le atoraron en la garganta.

A pesar de ser gemelos, eran polos opuestos. Silvia era una niña de cuatro años completamente normal: adoraba las muñecas, le encantaba dibujar y que le leyeran cuentos.

Andrés, en cambio, era un misterio.

Amaba el silencio y su pasatiempo favorito era sentarse a armar Legos. Podía pasar horas construyendo modelos que venían con manuales tan gruesos que a Clara le daba migraña solo de verlos.

Incluso los tutores que venían a la casa les enseñaban de forma diferente.

Silvia tomaba clases de pintura y apenas aprendía inglés básico, diciendo «mommy morning» y «have a nice dream» con su vocecita infantil.

Andrés ya resolvía problemas de matemáticas avanzadas y mantenía conversaciones fluidas con los profesores nativos.

Como decía el dicho, cada hijo es un mundo distinto.

Ella no era ningún genio.

Pero Andrés, definitivamente, lo era.

Vicente acarició la cabeza del niño.

—Si te vienes conmigo, te quedarás solo mientras no estés en clases. No tendrás a Silvia para jugar contigo. ¿Estás completamente seguro?

—Andrés, no te vayas... Andrés... —lloriqueaba Silvia, sacudiendo la manita de su hermano.

Clara tampoco le quitaba los ojos de encima.

Andrés guardó silencio por un largo momento antes de asentir.

—Seguro.

Silvia hizo un puchero, y sus grandes ojos se llenaron de lágrimas en un parpadeo.

—¡Buaaaa! —soltó el llanto a todo pulmón, incapaz de contenerse.

A Clara se le partió el corazón. Tomó a la niña en brazos y salió rápidamente del cuarto de juegos.

La habitación quedó en silencio. Vicente tomó la pequeña mano de su hijo y le preguntó con voz firme pero compasiva:

—¿Le quieres contar a papá por qué tomaste esta decisión?

Durante los últimos años, Andrés había cuidado de Silvia como si fuera su tesoro más preciado.

No permitía que nadie le hiciera el menor daño.

El día que Clara había intentado llevarse a Silvia al parque de diversiones, él trató de impedir que saliera e incluso le había mordido la mano con todas sus fuerzas.

Esa vez, Clara lo había empujado al suelo antes de llevarse a la niña.

En estos últimos días, siempre que Silvia desaparecía de su vista, el niño se ponía a la defensiva, como un pequeño erizo mostrando las púas.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL