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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 22

Pensó en cómo, por culpa de un matrimonio infeliz, había perdido el contacto con sus amigos. Se sintió culpable y respondió rápidamente:

[¡Trato hecho! Cuando sea, ¡yo invito la cena para ti y tu hermana!]

Cuando Silverio recibió este mensaje en su carro, soltó un largo suspiro de alivio. Luego, con energía renovada, giró el volante y pasó justo al lado del vehículo que había estado estacionado detrás de él todo el tiempo.

No alcanzó a notar que, desde el otro carro, alguien lo seguía con la mirada, fijo, como si lo estuviera midiendo.

***

Nelson llegó a la mansión a las dos y media de la madrugada.

La ama de llaves ya le había dejado la cena servida, con la mesa puesta. Al oír el ruido del garaje, abrió la puerta de inmediato.

—Señor, bienvenido. Hice lo que le gusta a la señora. Está calientito todavía.

Al decir esto, se dio cuenta de la situación. Se frotó los ojos, nublados por el sueño, y miró detrás de Nelson.

—¿La señora no regresó con usted?

La respiración de Nelson era pesada. Aunque sus nudillos estaban blancos por la fuerza con que apretaba los puños, se esforzó por reprimir toda su furia.

Finalmente, solo le entregó las llaves del carro y el abrigo al ama de llaves.

—Gracias por tu trabajo, Leandra. Ya puedes irte a dormir.

Leandra se dio cuenta de que la pareja debía haber peleado de nuevo. Recordando lo amable que Ivana siempre era con todos y cómo el año pasado le había transferido dinero en secreto cuando su hijo tuvo un accidente, se atrevió a aconsejarlo:

—Señor, a la señora la gastritis le da por temporadas desde hace años, y ella siempre se olvida de tomar su medicina. Además, con la situación tan complicada de su familia, no tiene a dónde ir. ¡No es seguro que se quede sola por ahí!

A Nelson se le escapó una risa corta, fría, de esas que no traen nada bueno.

—Leandra, creo que te preocupas de más. No le falta nada. ¡Quién sabe, a lo mejor ahorita se la está pasando de lujo por ahí!

Leandra se puso pálida por la respuesta y no se atrevió a decir nada más. Cerró la puerta en silencio.

Nelson iba a subir, pero al ver la mesa llena de comida, regresó, tiró a la basura todos los platillos que le gustaban a Ivana y subió las escaleras con el rostro sombrío.

Capítulo 22 1

Capítulo 22 2

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