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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 103

Fue como si un trueno hubiera caído en la habitación.

No solo Simón y Frida, sino todos los presentes sintieron como si un rayo los hubiera partido en dos.

¿Qué había dicho Fabián?

¿Que él y Alme eran los más compatibles?

¿Habían escuchado bien?

Un minuto antes, había dicho con total desdén que Alme y Mauricio hacían buena pareja. ¿Qué mosca le había picado o qué demonios le pasaba para cambiar de opinión tan de repente?

El señor Esteban se quedó paralizado, parpadeando mientras miraba fijamente a Fabián, sin entender nada.

Simón y Frida estaban igual de desconcertados.

Betina lo entendía aún menos. Llegó a pensar que estaba teniendo una alucinación o que se encontraba en medio de una pesadilla en la que Fabián decía que él y Almendra eran la pareja perfecta.

Sí, tenía que ser un sueño. No podía ser real.

Dicen que los sueños son lo opuesto a la realidad, así que en la vida real, a Fabián le gustaba ella.

Pero, ¿por qué le dolía tanto el corazón?

¿Por qué se sentía tan real?

Se pellizcó disimuladamente. ¡Ay, cómo dolía!

¿No era un sueño?

¿Cómo era posible?

¿Cómo pudo Fabián, con solo ver a Almendra una vez y sin cruzar una sola palabra con ella, cambiar de opinión y decir que eran el uno para el otro?

¿Por qué?

Betina estaba al borde del colapso.

Fue el señor Esteban quien reaccionó primero, mirando a Fabián con seriedad.

—Fabián, ¿sabes lo que estás diciendo?

Fabián asintió.

—Claro que lo sé, abuelo. El acuerdo matrimonial original entre la familia Ortega y la familia Reyes fue establecido entre Alme y yo. Así que, por favor, deja de intentar hacer de casamentero.

Dicho esto, se dirigió a grandes zancadas hacia donde estaban Almendra y los otros dos.

Seguro que ese muchacho estaba tramando algo.

Frida también estaba extrañada.

—A mí también me parece muy extraña la reacción de Fabián. Después de todo, fue él quien dijo que Alme y Mauricio se llevaban bien, y ahora dice que el compromiso original era entre él y Alme. La verdad, no entiendo nada.

El señor Esteban, temiendo que su nieto mayor echara a perder el acuerdo entre las dos familias, se apresuró a asegurarles a Simón y a Frida:

—Simón, Frida, no importa lo que Fabián piense, la decisión final la tiene Alme. ¡Ella escogerá al que le guste!

Como mujer, Frida entendía que para una chica, casarse era como nacer de nuevo. Naturalmente, debía ser con alguien a quien quisiera y que la quisiera, para que su matrimonio fuera armonioso.

—Yo también espero que Alme elija a alguien que de verdad le guste y que también guste de ella.

Betina tenía los ojos enrojecidos.

Fabián era su última defensa, su esperanza para el futuro. Había creído que a él le gustaba ella, que por eso había rechazado a Almendra. Pero, ¿por qué?

En un instante, ¿había cambiado de parecer?

¿Sería verdad lo que decía el señor Esteban, que se había enamorado de Almendra a primera vista?

***

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