—La doctora Alma también me curó un dolor de espalda que tenía desde hace años.
—Y a mí un problema ginecológico, ¡casi me tienen que quitar el útero! ¡Es una eminencia!
—Oí que muchos fans ya llamaron a la policía. ¡Ojalá la encuentren pronto!
La preocupación de sus seguidores había provocado que, en una sola noche, un montón de influencers empezaran a subir videos para ganar clics, difundiendo el rumor de que se había despeñado por un barranco y estaba desaparecida.
Almendra suspiró, un poco harta.
Tenía la costumbre de transmitir en vivo cuando subía a la montaña a recolectar hierbas medicinales, explicando a sus seguidores las propiedades y variedades de cada planta.
Si no se hubiera topado con ese tipo con mala suerte anoche, no se habría metido en tanto lío.
Decidida, respondió al comentario con más «me gusta»: [Estoy bien, gracias por preocuparse. Soy yo.]
Apenas había enviado la respuesta, entró otra llamada. El identificador decía: «Baltasar».
Contestó al instante.
—¡Mi querida Almendra, por fin contestas! —exclamó él, agitado—. ¡Ya pensaba que solo la policía podría encontrarte!
Almendra soltó una risa cansada.
—Estoy bien. ¿Qué sucede?
—¡Qué alivio! —dijo Baltasar—. Mira, nos acaba de caer un pedido de un cliente SVIP. Quiere cien bolsas de la serie LJ98 en negro puro, y todas con diseños diferentes. Jefa, en el almacén no tenemos ni de lejos esa cantidad. Por favor, te ruego que diseñes más modelos. ¡El cliente nos dio solo tres días, es urgente!
—Entendido.
—Por cierto, jefa, ¿y los bocetos de la nueva colección de otoño que me prometiste?
—Sí, los tendrás pronto.
Apenas colgó con Baltasar, la pantalla mostró una llamada entrante de «Eva».
Almendra contestó sin inmutarse. La voz enérgica de Eva llenó el auricular.
—¡Señorita Almendra, por fin te encuentro!
—¿Qué pasa?
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada