Mientras tanto, Rodrigo y Valeria, que estaban en el hospital, también recibían llamadas de varios medios de comunicación de vez en cuando.
Todas eran para lo mismo:
—¿Qué opinan sobre el hecho de que su hija hizo trampa en el examen de admisión a la universidad?
—¿Cómo suelen educar a su hija?
—¿Estaban al tanto de que su hija haría trampa en el examen de admisión?
El celular parecía tener un virus, las llamadas entraban una tras otra, y Rodrigo y Valeria estaban a punto de explotar de rabia.
Al principio, respondían furiosos: «Almendra dejó de ser hija de la familia Farías hace mucho», «Almendra ya regresó con su familia biológica y no tiene ninguna relación con nosotros», «No teníamos ni la menor idea de que Almendra haría trampa». Pero después, de tanto coraje, ambos simplemente apagaron sus celulares.
—¡Almendra debe tener un hoyo en la cabeza! Si ya de por sí es una burra para los estudios, ¿cómo se le ocurre copiar en el examen de admisión y sacar una calificación perfecta? ¿Me quieres decir si no es una estúpida? ¿Eh? —Valeria estaba que echaba humos. Intentó llamar a Almendra, pero no pudo comunicarse, así que no tenía dónde desquitar su furia.
Rodrigo también estaba increíblemente irritado. En los últimos dos días, había estado tratando de conseguir una cita con el responsable de CASA ALMA, pero la persona ni siquiera le hacía caso. No le contestaba las llamadas, y cuando fue a la empresa, lo detuvieron en la puerta.
Si esto seguía así, ¡el Grupo Farías probablemente iría a la quiebra en menos de un mes!
—Ya, deja de quejarte. No sabíamos nada de que hizo trampa, así que, aunque el Ministerio de Educación investigue, no tendrá nada que ver con nosotros.
—Claro que no tiene nada que ver con nosotros, ¡pero esos medios de comunicación se la pasan inventando chismes y nos van a arrastrar con ella! Llama a la anciana de inmediato y dile que ni se le ocurra pensar que la vamos a ayudar. ¡Que Almendra resuelva esto por su cuenta!
Valeria temía que, si Almendra no podía resolverlo sola, fuera a rogarle a la abuela, y que la abuela luego los presionara a ellos, ya que, después de todo, conocían bastante bien al director del Colegio Los Pioneros.
Rodrigo, harto de los gritos de Valeria, no tuvo más remedio que marcarle a su madre. Apenas contestó, soltó:
—Mamá, Almendra no midió sus consecuencias e hizo trampa en el examen. Ahora todo el mundo lo sabe y nos ha dejado en ridículo. No te metas en esto, no tiene nada que ver con la familia Farías.
Pilar no esperaba que de la boca de su ingrato hijo saliera algo bueno, así que resopló con frialdad.
—Almendra obtuvo la calificación perfecta con su propio esfuerzo y talento. Ella no hizo trampa.


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