Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 4

Para colmo, el hombre que venía a recoger a Almendra ni siquiera traía carro; había llegado de aventón en el tractor de un vecino. Cuando Almendra regresara a su nueva vida, solo podría soñar con la opulencia a la que estaba acostumbrada con los Farías.

Almendra frunció ligeramente el ceño. Justo cuando iba a agacharse para recoger la mochila, Enrique se le adelantó y la levantó del suelo, mirando a Valeria con indignación.-

—¿Y yo que pensaba que habían tratado bien a nuestra señorita? ¿Resulta que ahora la humillan con cinco mil pesos?

Al oír esto, Valeria miró a Enrique y a Almendra con desconfianza y soltó una risa fría.

—¡Si no fuera porque la crie dieciocho años, a saber dónde se habría muerto de frío o de hambre! Además, ve y diles a los Reyes que les criamos a su hija gratis todo este tiempo. No les pedimos nada a cambio, solo que no vuelvan a molestarnos jamás.

Valeria temía que los Reyes intentaran sacarles provecho, así que se apresuró a cortar cualquier lazo.

Enrique, furioso, la señaló con el dedo.

—¡Usted…! ¡Usted es una…! ¡Qué descaro! ¡Y pensar que mis patrones escribieron una carta de agradecimiento de su puño y letra y trajeron…!

—¡Basta! —lo interrumpió Valeria con arrogancia—. No necesito su agradecimiento. Con que desaparezcan de mi vista, me doy por bien servida.

—Voy a prepararle el remedio a mi abuela y me voy —dijo Almendra con voz gélida.

—No es necesario —replicó Valeria con desdén—. Tu abuela ya está dormida.

—Almendra, si tienes algo de decencia, lárgate ya. En esta casa ya no hay lugar para ti —añadió Susana, con la barbilla en alto y una mirada de odio.

Si no fuera porque Almendra le había robado dieciocho años de vida de lujos, ella no habría tenido que crecer en ese pueblo miserable sufriendo todo tipo de carencias. ¡Bastante hacían con no exigirle una compensación por esa vida perdida!

El rostro de Almendra, de una palidez casi enfermiza, parecía aún más blanco bajo la lluvia. Una leve sonrisa de burla se dibujó en sus labios rojizos mientras sus ojos, oscuros como el azabache, se clavaban en Susana, que a pesar de la ropa de marca, seguía viéndose vulgar.

Capítulo 4 1

Capítulo 4 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada