¡La Maestra Alma es transparente y Cintia se lo merece!
—¡Apoyo a la Maestra Alma! ¡Apoyo a Cintia!
En un instante, todos abajo empezaron a gritar.
La cara de Catalina estaba blanca como el papel.
Miraba con odio y los ojos desorbitados. ¿Esta gente es estúpida o qué?
¡Imbéciles!
¿Solo porque la Maestra Alma es famosa y Cristian tiene poder, van a apoyar a Cintia así a lo ciego?
Almendra pidió silencio, manteniendo su expresión tranquila, sin inmutarse demasiado.
—Gracias a todos por su apoyo. Si todavía hay amigos que tienen dudas sobre este asunto, sigamos viendo la competencia para ver si Cintia tiene talento o no.
Lo que dijo Almendra sonó tan honesto y valiente que de inmediato recibió el respaldo del público.
—¡Eso!
—¡Que siga el concurso!
—¡Queremos ver la competencia!
Almendra sonrió levemente:
—Una disculpa por haberles quitado su tiempo. Señor presentador, podemos continuar con el certamen.
Mientras tanto, en el escenario, Catalina y Belén estaban haciendo el ridículo de su vida; casi se convertían en las apestadas del lugar.
No tienen talento propio y se ponen a echarle tierra a los que sí lo tienen, ¿qué clase de gente es esa?
¡Qué asco!
Nerea también miraba a las dos con mucho coraje. ¡Resultó que eran un par de ardidas que, como no alcanzaban las uvas, decían que estaban verdes.
—¡Despreciables!
Les soltó esa palabra en español y bajó del escenario hecha una furia.
Belén sentía que se moría de la vergüenza, ¿cómo iba a seguir compitiendo después de esto?
El concurso se transmitía en vivo a nivel nacional; cualquiera con internet y señal podía verlo.
Por eso, Simón Reyes y Frida estaban plantados frente a la tele, solo para ver si la gente de Almendra lograba llevarse algún premio en el concurso internacional.
Yago, que no tenía nada mejor que hacer, al oír que Almendra había llevado gente al concurso, mandó pedir botana y refrescos para acompañarlos a ver la transmisión.
Betina Reyes no tenía mucho interés, al fin y al cabo no era Almendra la que competía, sino esos del departamento de diseño de Textil Velox S.A.
La ropa que diseñaba esa gente era tan fea que lastimaba la vista; ella no entendía cómo habían logrado colarse al extranjero.
¿Acaso los jueces nacionales estaban ciegos?
—Yo alguna vez quise ser diseñadora de moda internacional, lástima que no se pudo. Con el talento que tiene Alme para el diseño, seguro llegará lejos en el futuro —dijo Frida mirando la pantalla, muy emocionada.
Simón sonrió y dijo:
—Viendo cómo Alme tiene a Textil Velox S.A. marchando sobre ruedas, se nota que va a tener mucho éxito.
Betina se tragó el coraje y preguntó haciéndose la inocente:
—Papá, mamá, si mi hermana tiene tanto talento para diseñar ropa, ¿por qué no participa ella misma en el concurso?

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