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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 414

Fabián no tenía tiempo para hacerle caso a Martín, siguió clavado viendo la competencia de Almendra.

La segunda ronda duraba más tiempo porque los participantes tenían que confeccionar su propia obra, lo cual tenía su grado de dificultad.

Claro, los concursantes podían ayudarse entre sí y hacer equipo libremente, al fin y al cabo cada quien tenía su propio diseño.

Cintia estaba cerca de Dolores, así que se pusieron de acuerdo para ayudarse mutuamente y avanzar más rápido.

Olivia, de Tierra de la Cruz, estaba haciendo mancuerna con su compañera Nerea.

Catalina, aunque ya había hecho el ridículo en el concurso, tenía la cara muy dura y suficiente perseverancia para quedarse hasta el final.

Desde su punto de vista, Cristian y la maestra Alma estaban favoreciendo descaradamente a Cintia. ¡Según ella, el talento de Cintia era puro cuento!

Pero Belén ya no aguantaba. Desde que bajó del escenario andaba toda desconectada, sentía que todas las miradas de desprecio, burla y asco eran para ella.

Ya se quería largar de ahí en ese mismo instante.

—Catalina, vámonos, ya no concursamos —le susurró parada a su lado.

A Catalina le reventaba ver a Belén tan acobardada.

—¿Ya no vas a concursar?

Belén negó con la cabeza: —No, ya no. De todas formas no voy a ganar nada.

Con tanto talento en el escenario, ella sabía que iba a quedar en último lugar, así que no quería seguir haciendo el oso. No soportaba cómo la veían.

Catalina le dijo: —Entonces échame la mano a mí.

Belén se quedó pasmada: —¿Qué?

—Yo sola no voy a poder, ¿no ves que todas se están ayudando para terminar? —Catalina le señaló a las demás.

Cada prenda se le puso a un maniquí, con el número y nombre del diseñador, y se exhibieron en el escenario.

Ver toda la fila de maniquíes era impresionante, todo muy ordenado y lujoso; cada obra tenía su toque y era un deleite visual.

Pero entre ellas, había dos piezas que se veían sospechosamente parecidas. Aparte del color, el estilo era idéntico en un setenta por ciento.

El público empezó a murmurar de inmediato.

—La obra de Cintia es casi idéntica a su boceto original, hasta las flores en la falda le quedaron divinas.

—Pero la de esa Catalina... ¿por qué su vestido se parece tanto al de Cintia?

—Sí, no manches, se parecen un buen. ¿Eso no es plagio?

—Hace rato, cuando terminó la primera ronda, me dio la impresión de que su diseño se parecía al de la Señorita Cintia, y ahora veo que no estaba loca.

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