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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 425

—¡¿Quién anda ahí?!

Fabián escuchó un ruido, desenfundó su arma y apuntó hacia la dirección de Ariel.

—¡Gente amiga!

—Gente amiga.

Ariel y Almendra hablaron al mismo tiempo.

Claro, Ariel lo gritó mientras daba un brinco del susto, temiendo que Fabián le soltara un plomazo y lo mandara al otro barrio; tuvo que desgañitarse.

Al escuchar una voz masculina, Fabián frunció el ceño de inmediato.

—¿Quién?

Una sola palabra, fría, sin una pizca de emoción y cargada de una fuerte hostilidad.

Ariel estaba tan asustado que no se atrevía ni a asomar la cabeza; sentía que Fabián tal vez lo había confundido con un rival amoroso imaginario.

—Señor Fabián, ¡soy de la familia Reyes! —gritó mientras salía corriendo y tropezándose hacia ellos.

Fabián vio acercarse a Ariel y recordó quién era.

¿El asistente especial de Cristian?

Lo había visto antes.

Antes de que pudiera hablar, una voz ansiosa y nerviosa llegó de repente:

—¡Alme! ¡Alme!

Cristian también había llegado con su gente.

Estaba demasiado oscuro y, como seguían las instrucciones de Almendra de mantenerse ocultos, había sido difícil encontrarlos.

Al escuchar una ráfaga tras otra de disparos en la cima, subieron corriendo a toda velocidad.

Cristian vio una figura alta junto a Almendra y, pensando que era un enemigo, sacó su arma y apuntó:

—¡Suelta a mi hermana!

—Hermano, estoy bien —se apresuró a decir Almendra.

Fabián también miró a Cristian y, con mucha naturalidad, lo saludó:

—Hermano.

Almendra se quedó pensando: «...¿Desde cuándo tanta confianza?».

El repentino «Hermano» de Fabián dejó a Cristian totalmente desconcertado.

¿Hermano?

Aparte de Alme, ¿quién más le llamaba hermano?

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