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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 428

Fabián curvó los labios en una sonrisa pícara:

—Aunque me golpee tu hermano, tengo que venir.

Almendra se dio la vuelta para regresar adentro y preguntó:

—¿Por qué viniste tan rápido a Francia?

Ella pensaba que él se quedaría un par de días en el país resolviendo asuntos.

Fabián entró y cerró la puerta tras de sí.

—Al verte en la competencia internacional, no pude aguantarme y vine a buscarte.

Se acercó y abrazó suavemente desde atrás el cuerpo pequeño y seductor de Almendra, inhalando su suave fragancia, sintiéndose mucho más relajado.

Le gustaba mucho la tranquilidad que sentía al estar con ella.

Con solo abrazarla, podía liberar toda su tensión.

—¿Viste la competencia? —Almendra alzó una ceja.

Fabián asintió:

—Menos mal que la vi, si no, no sabría que mi pequeña prometida es la famosa Maestra Alma.

Almendra realmente le daba demasiadas sorpresas. Todo lo que hacía ya superaba por mucho lo que él conocía.

Aunque él se consideraba alguien culto y con mucha experiencia, era la primera vez que veía a alguien tan increíble como Almendra.

—Adulador.

—Alme, eres un regalo del cielo para mí. Me siento muy afortunado de haber aparecido en tu vida y de ser tu amado.

Las orejas de Almendra, ocultas bajo su cabello negro, se pusieron calientes sin que pudiera evitarlo.

Este hombre cada vez era más meloso.

—Suéltame. Si estás cansado, vete a dormir al sofá.

Fabián puso cara de perrito atropellado:

—¿No hay cama para mí?

Almendra resopló sin dudarlo:

—No.

¿Ya se le había hecho vicio dormir en la cama?

—Está bien, a dormir.

Sabía que Almendra estaba muy cansada hoy y no quería molestarla.

Al ver a Fabián caminar tan obediente hacia el sofá y acostarse, Almendra levantó una ceja con sospecha.

«Bueno, ya no le haré caso».

De todos modos, seguro que mañana cuando despertara, él estaría en la cama.

Almendra apagó la luz principal y dejó solo una lámpara de noche encendida.

Toda la habitación se llenó de una calidez y una complicidad silenciosa. Aunque estaban en lugares distintos, un lazo emocional invisible los unía fuertemente; había misterio en la distancia, pero también intimidad en la conexión de sus almas, algo embriagador.

En resumen, Fabián sentía que aunque Almendra no lo dejara dormir en la cama, dormir en el sofá también era una dicha; con tal de estar con ella, era feliz.

Almendra estaba realmente agotada. Después de ser perseguida por la gente de Colmillo Negro durante horas en la Mina del Silencio, ahora que se había bañado y relajado, cayó dormida muy rápido.

Si Fabián no hubiera estado allí, su subconsciente tal vez habría mantenido una pizca de alerta.

Pero con Fabián presente, se durmió profundamente sin preocupaciones.

Al escuchar su respiración suave y constante, Fabián se levantó del sofá y caminó de puntitas hacia la cama.

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