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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 552

Betina escuchó las palabras de Almendra y sintió que el alma le volvía al cuerpo.

Menos mal.

Así no tendría que preocuparse de que se descubriera su identidad como la hija falsa.

Aunque Simón y Frida tenían muchas ganas de presentar a su adorada hija a los demás en la cena de beneficencia, Almendra no estaba lista, así que solo podían seguirle la corriente.

Pronto llegó la noche del día siguiente.

Al parecer a Betina le gustaba mucho el amarillo pálido; llevaba un vestido ampón de princesa de ese color. De verdad parecía toda una princesita, adorable, bonita y llena de vida.

Al ver esto, Liliana no pudo evitar elogiar de nuevo a su querida hija.

—Señorita Betina, es usted bellísima. Ese vestido le queda pintado.

Al ver a la dulce y hermosa Betina, Liliana parecía ver a su yo joven en ella.

Igualitas.

Se parecían demasiado.

A veces, le daban ganas de sacar sus fotos de juventud para enseñárselas a Betina, pero todavía no era el momento.

Esperaría un poco más; cuando llegara el momento adecuado, le contaría la verdad a Betina.

Le diría que su origen no era inferior al de Almendra.

Almendra no estuvo en casa por la tarde; dijo que iría a la cena de beneficencia con una amiga.

Simón y Frida salieron de la residencia Reyes llevando a Betina con ellos.

La cena de esta noche estaba organizada por la Fundación Cimientos, una institución benéfica famosa en La Concordia.

Y el fundador de la Fundación Cimientos era la familia Corral, una de las grandes dinastías de La Concordia, es decir, la familia de Eduardo Corral, el abuelo de Eva.

Por eso, Almendra asistió a la cena junto con Eva.

Por ejemplo, Simón, el hombre más rico de La Concordia, había donado cientos de miles de millones a esta institución. ¡Era una exageración!

El hombre más rico sí que hacía honor a su título; hasta en la caridad iba a la cabeza.

También vio a la Maestra Alma de CASA ALMA, quien a través de la institución benéfica Estrella Brillante había donado más de 50 mil millones, además de otros proyectos de caridad en los que CASA ALMA participaba.

Buscó a la familia Valdés, pero no parecía ver su nombre por ningún lado, ni tampoco a la familia Farías.

Era increíble, realmente increíble.

¿Cómo podían tener tanto dinero?

¿No se suponía que la familia Farías era la más rica de Atlamaya?

¿Por qué no le llegaban ni a los talones a esa gente?

Mientras más lo pensaba, más injusto le parecía a Susana. Si pudiera casarse con alguien de esas familias en la lista, ¿no tendría la vida resuelta para siempre?

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