Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 586

Susana estaba realmente al borde del colapso.

—Almendra, si sigo aquí me voy a volver loca. Si quieres encerrarme hasta que despierte la abuela, no me voy a resistir, pero llévame a un lugar donde haya sol, no quiero estar aquí...

Susana suplicaba amargamente, con una apariencia tan lamentable e inocente que hacía que Almendra pareciera aún más despiadada y cruel.

—Si quieres salir, di la verdad —Almendra no se inmutó.

Susana se quebró por completo, su voz sonaba terriblemente ronca: —¡Dije la verdad! ¿Por qué no me crees? ¿Cómo está la abuela? ¿Cuándo va a despertar?

Almendra guardó silencio.

Ni siquiera ella sabía cuándo despertaría la abuela.

Susana continuó llorando: —¿Llevo tanto tiempo desaparecida y no me han buscado?

Se refería, naturalmente, a Rodrigo y Valeria.

Almendra siguió sin responderle, se dio la vuelta y se fue.

Al ver esto, Susana intentó salir corriendo, pero Almendra fue más rápida y la encerró tras la reja interior.

Susana golpeaba la pesada puerta de hierro como loca: —¡Almendra! ¡Déjame salir! ¡Almendra!

***

Apenas Almendra regresó a la superficie y planeaba conducir de vuelta a la mansión de la familia Reyes, Valeria apareció de la nada, bloqueándole el paso: —Almendra, ¿dónde está Susana? ¿Qué le hiciste?

Almendra soltó una risa fría: —¿A ti te importa si vive o muere?

Valeria se quedó rígida un momento y dijo con indignación: —Aunque es cierto que no me cae muy bien, al fin y al cabo es mi hija biológica, ¡es carne de mi carne!

»Almendra, ¿qué le hiciste?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada