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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 590

Esa breve frase de Almendra tenía un peso enorme.

Fabián se sintió increíblemente feliz; Alme por fin admitía su estatus y lo anunciaba públicamente.

En cambio, a Valeria y Rodrigo se les oscureció la cara al instante.

—¡Almendra! Tú no eres descendiente de la familia Farías, ¿con qué derecho vas a heredar los bienes de nuestra familia? ¡Sigue soñando!

Almendra habló con calma, sin ninguna prisa: —Pero en el testamento de la abuela dice claramente que la heredera soy yo. Ah, por cierto, después de que me fui de la familia Farías, ella modificó el testamento una vez más, y la heredera sigo siendo yo.

Rodrigo y Valeria se desesperaron de golpe.

—¡Almendra! ¡Siempre supe que eras una traicionera ambiciosa! ¡Fingías tratar bien a tu abuela solo por su herencia!

—¿Y ustedes qué? ¿No vinieron hoy aquí también por la herencia? Lástima que la abuela solo me reconoce a mí, no a ustedes —Almendra puso una expresión arrogante de "y qué me van a hacer".

Rodrigo zapateaba de coraje, mirándola sin comprender: —¡Alme! Tú eres la Maestra Alma, tienes muchísimos activos, ¿por qué tienes que venir a pelear por los del Grupo Farías? ¡El dinero del Grupo Farías no te pertenece!

Almendra sonrió con orgullo: —En este mundo, ¿quién se queja de tener demasiado dinero? Si la abuela me lo da, ¿por qué no lo voy a aceptar?

—Tú... tú... —Valeria estaba a punto de vomitar bilis del coraje.

—Ya que vinieron a ser buenos hijos, quédense a cuidar bien a la abuela. Ah, y ya toca pagar los gastos médicos de hoy.

Dicho esto, miró a Fabián: —Vámonos. Haremos turnos de un día, mañana venimos nosotros.

Fabián asintió: —Vámonos.

Al ver que Almendra realmente se llevaba a Fabián y se iba, Valeria entró en pánico: —¡Almendra! ¡No tenemos dinero para pagar el hospital ahorita!

Almendra: —¿La abuela no le depositó antes 20 millones a la cuenta médica de Braulio?

Y sin más, se fue.

Valeria y Rodrigo sentían que les iba a dar un infarto.

Pero cuando por fin dejó a los Borrero y regresó con la familia Farías, sus padres biológicos resultaron ser igual de decepcionantes.

Soltó una risa llena de ironía.

En ese momento, la pesada puerta de hierro se abrió. Almendra se quedó afuera; el olor ahí dentro era demasiado fuerte.

Al ver a Almendra y a Fabián, Susana se levantó de golpe del suelo y miró a Almendra con odio: —¡Almendra! ¿Hasta cuándo piensas tenerme aquí? ¡La caída de la abuela no tuvo nada que ver conmigo!

Almendra soltó una risa fría: —Quién lo diría, todavía tienes algo de importancia para ellos. Para encontrarte, ¿hasta llamaron a la policía?

Los ojos opacos de Susana se iluminaron de repente: —Lo sabía, después de todo soy su hija biológica, no me iban a abandonar así nada más...

—Aunque te deje salir, si cuando la abuela despierte dice que tuviste algo que ver, Susana, ¡te juro que haré que te arrepientas de haber nacido!

La advertencia de Almendra no asustó a Susana en ese momento.

Porque ahora solo tenía un pensamiento en la cabeza: ¡Por fin podía salir, por fin podía largarse de este maldito lugar!

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