Marcelo no podía ni imaginárselo; su hermana era más genio que los genios. Con razón sus papás decían que ellos, los hermanos, tenían que aprender de ella. Y sí, tenían razón.
—Simplemente me interesaba y me enfoqué en aprender.
Almendra recordó que al principio, para ganarse el cariño de Rodrigo Farías y Valeria, se mató estudiando y mejorando, pero al final, ellos ni siquiera querían verla.
Más tarde, completamente decepcionada de ellos, solo quiso cambiar su destino con su propio esfuerzo.
Por suerte, lo logró.
Marcelo entendía lo duro que había sido el camino para Almendra y la miró con dolor: —Alme, todos estos años has sufrido mucho.
Almendra sonrió restándole importancia: —Ya pasó. En estos días escribiré un par de canciones para ti.
Marcelo estaba feliz, pero al mismo tiempo se sintió apenado. Se aclaró la garganta: —Alme, perdón por lo de la tarde, fui imprudente.
De solo pensar en lo que había dicho, Marcelo quería que se lo tragara la tierra de la vergüenza.
—No te preocupes, en ese momento de verdad no quería tratar contigo, pero ahora es diferente. Si me necesitas para la gira, ahí estaré.
Marcelo estaba tan contento que no sabía qué decir, miraba a Almendra emocionado: —Alme, me hace muy feliz que aceptes. Pero eso sí, seguimos las reglas, ¿cuánto son tus honorarios...?
Antes de que Marcelo terminara, Almendra lo interrumpió: —¿Marcelo dice eso porque no me considera su hermana?
Marcelo soltó una risa nerviosa: —Solo quería...
—Marcelo me dio tantos regalos, tómalo como un regalo de vuelta.
Marcelo se conmovió y sonrió de oreja a oreja: —Está bien, entonces no me haré del rogar.
Al día siguiente, Marcelo salió temprano a las tiendas de lujo a comprar regalos, no solo para Almendra, sino también para Betina, el abuelo, Frida y Simón.
Almendra, por su parte, fue al hospital a ver a la señora Pilar.
En el camino, recibió una llamada de Eva Corral diciendo que Rodrigo estaba contactando gente para vender acciones y anunciando que había conseguido una gran inversión, que la crisis de la empresa estaba resuelta, y que en tres días celebraría el cumpleaños de su hijo con invitaciones por todos lados.

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