Almendra se quedó pensativa.
Lautaro agregó:
—En el instituto de investigación médica encontraron una cepa similar al P—K55 en la frontera. Ahora están estudiando el patógeno. La hipótesis preliminar es que es una nueva cepa mutada del P—K55. Si los resultados confirman la hipótesis, la situación se complicará.
Almendra asintió:
—Esperemos los resultados de su investigación. Si es necesario, ayudaré.
Lautaro sabía que Almendra no se quedaría de brazos cruzados y mostró una expresión de alivio:
—Bien, mi niña. Cuando tengan los resultados, discutiremos el asunto.
—Entendido.
—Por cierto, mañana es el entrenamiento militar para los de nuevo ingreso. Si no quieres ir, no tienes que participar.
Lautaro conocía la capacidad de Almendra; esas cosas del entrenamiento militar eran como un juego de niños para ella.
Almendra arqueó una ceja: —No quiero trato especial.
Lautaro se rió a carcajadas:
—Está bien, entonces la calificación de tu clase en el entrenamiento militar seguramente será la mejor.
Pero Almendra dijo: —Depende de la situación.
Como mañana había entrenamiento, Lautaro no dejó que Almendra se quedara demasiado tiempo en el laboratorio y le dijo que regresara al dormitorio a descansar.
Dos chicas que salían del Edificio Experimental 2 vieron a Lautaro despidiendo a Almendra con la mirada y se quedaron paralizadas de asombro.
—Regina, ¿ese no es el director Ocampo? Esa compañera de hace un momento... ¿salió del laboratorio de nivel especial junto con el director Ocampo? ¿No estoy viendo mal?
Bianca, compañera de clase de Regina, exclamó incrédula mientras veía la figura de Almendra desaparecer en la noche.
Regina también frunció el ceño, desconcertada:

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