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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 697

Almendra miró a Elvira y a Mireya con sarcasmo:

—¿Y si saco diez cada vez?

Elvira sonrió.

Mireya también sonrió, convirtiéndose en la voz de Elvira:

—Si logras sacar un diez por tu propia capacidad cada vez, me doy por vencida y te pido perdón en público.

Almendra: —Un diez, una disculpa.

Mireya asintió con desdén: —¡Va!

No creía que Almendra pudiera sacar un diez por sí misma.

Después de todo, Elvira practicaba desde niña y solo llegaba al ocho. ¿Creía Almendra que el diez era tan fácil?

—¡El que se raje es un cerdo!

Dicho esto, Almendra volvió a tomar el arma que había dejado.

Mireya se quedó pasmada:

—Tú... ¿qué haces?

Por un momento, Mireya pensó que Almendra le iba a disparar.

—Primero voy a tirar diez dieces para que veas, y para escucharte ofrecer diez disculpas públicas —dijo Almendra con una sonrisa arrogante, rodeada de un aura desafiante.

Elvira pensó que Almendra estaba loca y se burló:

—Bien, sin la guía del instructor, ¡quiero ver cómo nos sacas esos diez dieces!

Almendra miró a Elvira con desprecio. Con postura heroica, se colocó en la posición de tiro. Sostenía el arma con firmeza y su temperamento pareció cambiar de golpe.

Si antes estaba distraída, ahora estaba totalmente concentrada.

Todos contuvieron el aliento inconscientemente, mirando nerviosos cómo Almendra apuntaba al centro de la diana con movimientos profesionales.

Solo se escuchó el *¡pum!* del disparo.

Todos clavaron la vista.

—¡A la madre! ¡Diez puntos! ¡Es un diez de verdad! —exclamó un chico incrédulo.

Decían que, siendo tan guapa, ¿cómo iba a perder contra Elvira?

¡Tenía que ser mejor que Elvira!

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