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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 89

—Ah, sí, Alme. ¿La viste hoy en la oficina? —respondió Frida.

—Sí. ¿Saben que la empresa lleva tiempo en números rojos? —asintió Almendra.

Frida sonrió, un poco incómoda.

—Bueno… cuando fundamos esa compañía de ropa, le pedimos al esposo de la señora Olga que la administrara. Nunca imaginamos que tendría pérdidas todos los años.

—Entonces, ¿por qué no cambiaron de gerente o simplemente la cerraron?

—Pues… tu papá y yo lo pensamos, pero la señora Olga y yo somos amigas desde niñas. La vida no ha sido fácil para ella. Hace unos años tuvo una enfermedad grave que requería mucho dinero, y me rogó llorando que le diera un trabajo a su esposo. No tuve corazón para negarme, así que les dejamos seguir con la empresa. Al final, las pérdidas anuales no eran tan grandes, lo vimos como una forma de ayudarlos.

Frida y Simón estaban al tanto. Al principio, las pérdidas eran de más de cincuenta millones al año, luego bajaron a treinta, después a veinte. Este primer semestre, parecía que solo habían perdido unos diez millones. Como la situación parecía mejorar, decidieron hacerse de la vista gorda. Además, Néstor la había llamado para asegurarle que en el segundo semestre la empresa por fin sería rentable.

Simón, pensando que Almendra temía que la empresa perdiera aún más bajo su dirección, se apresuró a decir:

—Alme, esa empresa siempre ha estado en números rojos. Papá te la dio para que te entretengas. No importa si pierde más. En el peor de los casos, simplemente la cerramos.

Pero Almendra no pensaba igual.

—Exacto, Alme —añadió Simón—. Haz lo que tengas que hacer en la empresa. Si no les parece, que se vayan. Tu madre y yo ya hemos sido más que generosos con ellos durante todos estos años.

—Así es, Alme. Haz lo que creas conveniente, sin miedo. ¡Papá y mamá siempre serán tu mayor respaldo!

Al ver el apoyo y la confianza incondicional que Simón y Frida le daban a Almendra, Betina sintió que los celos le quemaban por dentro. ¿Solo porque Almendra era su hija biológica le daban una empresa para que jugara? ¿Acaso Almendra sabía cómo dirigir un negocio? ¿Hacerlo rentable? Ja, qué ridículo. Ya vería cómo Almendra llevaba la empresa a la quiebra. Entonces, la familia de la señora Olga se quedaría sin trabajo y odiarían a Almendra. Y sus padres por fin se darían cuenta de que Almendra no era más que una inútil que no sabía nada de negocios.

Cuando Almendra llegó a la empresa eran exactamente las dos y media, justo la hora de volver al trabajo.

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