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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1006

—Jefe…

Al ver a Aldana marcharse furiosa, dando un portazo, Eliseo se asustó mucho.

—La señorita Carrillo está enojada, ¿no va a calmarla?

Era la primera vez que veía a la señorita Carrillo tan enfadada.

¿Qué demonios le había dicho el jefe?

¡Para que se pusiera así!

—Eliseo —dijo Rogelio, quedándose en su sitio con una sonrisa de satisfacción en los labios y un tono pausado—. Nunca has estado en una relación, ¿verdad?

—No, nunca —negó Eliseo con la cabeza.

—Cuando la tengas, lo entenderás. —Rogelio ladeó la cabeza, mirando a Eliseo con una media sonrisa y una voz perezosa—. A esto se le llama parte del coqueteo.

—Entendido, jefe.

Eliseo se frotó la nariz, con el cuello rígido, sin acabar de comprender.

La señorita Carrillo estaba tan enojada que hasta lo había golpeado.

Pero, por lo que veía, el jefe parecía bastante contento.

Realmente no entendía dónde estaba la «gracia» de ese coqueteo.

***

En la universidad.

Aldana caminaba mientras hablaba por teléfono con Sombra.

—¿Cómo van las cosas con El Refugio?

—Usando la identidad de Submundo, hablé con ellos —respondió Sombra—. Les pedí cincuenta mil millones para ver qué tan sinceros eran.

—Tsk.

Al oír eso, una leve sonrisa se dibujó en los labios de Aldana.

—Qué cabrón eres.

Ese precio era lo suficientemente descabellado como para no levantar sospechas en la gente de El Refugio.

—No se atrevieron ni a chistar. —Sombra, sentado en el sofá con las piernas cruzadas, sonreía ampliamente—. La carnada está en el agua, solo queda esperar a que el pez muerda el anzuelo.

—¿Y Julieta?

—Ya le pasamos el recado. Quico se encargará de protegerla.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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