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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1381

El Presidente Aníbal abrió el documento y descubrió que el currículum era larguísimo, de docenas de páginas.

Obras públicas, trabajo comunitario de base...

¿Cómo era posible que nunca hubiera oído hablar de él?

En ese momento, alguien a su lado le avisó:

—Faltan tres minutos para que empiece la transmisión en vivo.

El Presidente Aníbal se quedó sin palabras. Miró a Sombra y luego a Damián Tello.

Estaba bien.

Dejarían que Damián participara para rellenar los cupos y que mostrara su rostro en internet.

Finalmente, el nombre de Damián fue añadido a la lista de candidatos.

El equipo de producción proyectó de inmediato los nombres y currículums de los cuatro candidatos en la pantalla gigante.

Las luces se encendieron.

Las cámaras los enfocaron y comenzó la transmisión global en vivo.

Damián había repasado con antelación la información que Sombra le había dado, por lo que su presentación fue sumamente fluida. Además, su discurso de agradecimiento fue genuino, logrando conmover al público mucho más que los demás.

Los aplausos de los presentes resonaron con sinceridad.

Sombra, sentada entre el público, observaba a Damián en silencio con una sonrisa en los labios.

Nada mal.

No se había equivocado con él.

Revisó el estado de las votaciones y, como era de esperarse, Damián lideraba por un amplio margen.

Ya lo había previsto.

Damián había trabajado en las comunidades y había estado en contacto con innumerables ciudadanos.

Aquel que pone al pueblo en su corazón, será elevado por el mismo pueblo.

Además de los votos, en internet había una oleada masiva de apoyo para él.

Justo en ese momento, Carla se acercó a Sombra con el rostro pálido.

—Señor Sombra, hay un problema en internet.

—¿Qué pasa?

Sombra tomó el teléfono y descubrió que los medios del Continente del Norte habían expuesto su identidad.

La voluntad del pueblo.

El Presidente Aníbal no esperaba que Damián tuviera tanto apoyo popular.

Al recordar su currículum...

En toda Somerlandia, muy pocos podrían soportar el arduo trabajo que él había hecho. Con razón la gente lo había elegido.

—Felicidades —dijo Sombra, acercándose para estrecharle la mano con una ligera sonrisa—. Mandatario Tello.

—Gracias.

Damián la miró con los ojos un poco húmedos.

—Tengo que dar entrevistas a los medios internacionales y dar un discurso. Cuando termine, nos reunimos.

—No será necesario —respondió Sombra, negando con la cabeza y sonriendo—. Tengo algunos asuntos que resolver y, en cuanto termine, me iré de Somerlandia.

Después de que Damián abandonara el salón, todas las cámaras de los periodistas de Somerlandia apuntaron hacia ella.

—Joven Carrasco, ¿cómo explica las noticias en internet? ¿De verdad está saliendo con el famoso actor del Continente del Norte?

—¡La homosexualidad está terminantemente prohibida en Somerlandia!

—¡Joven Carrasco, diga algo!

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