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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1525

—¿Cómo van las cosas en el grupo últimamente? —preguntó Rogelio—. ¿Ha ido Héctor a reportarse y a estudiar a sus horas?

Eh.

Ambos asistentes cruzaron miradas y, finalmente, fue Iván quien habló:

—El señorito Héctor va todos los días, pero no se queda mucho tiempo. Dice que... tiene cosas más importantes que hacer.

—¿Y qué cosas más importantes puede tener él?

Rogelio se quitó el saco y se lo puso a Aldana por encima de los hombros, protegiendo su cabeza mientras la ayudaba a entrar al auto.

—El señorito Héctor dice...

Al ver que Aldana ya estaba dentro del auto, Iván se atrevió a darle la espalda a la ventanilla y bajó la voz:

—Que necesita ejercitarse, que no puede descuidar su entrenamiento ni un solo día.

—¿Tú crees que de verdad va a entrenar? —Rogelio cerró la puerta y soltó un bufido sarcástico—. Ya me lo imagino, ni siquiera quiero destapar sus mentiras.

—¿Y cómo va la cosa con Gilda?

Rogelio se alejó un poco más y bajó la voz por instinto:

—¿Cómo lo trata ella?

Los dos hermanos volvieron a mirarse, dudando si hablar.

—Pues... bastante mal.

Eliseo se rascó la cabeza y respondió con sinceridad:

—Él le echa muchas ganas, pero ella ni se inmuta. Parece que Gilda lo trata puramente como a un alumno. Si no lo patea, lo regaña.

Jamás habían visto a una chica tan ruda, sentían que con un solo golpe podía mandar al hospital a dos hombres adultos.

Era incluso más aterradora que Aldana.

—Ni me molesto en intervenir. —Rogelio frunció un poco el ceño y dijo con voz grave—: Ese tonto creyendo que puede alcanzar las estrellas... ¿Acaso Gilda es el tipo de chica que él puede conquistar?

Y quién sabe...

Igual Gilda ni siquiera se había enterado de que a él le gustaba.

—Por el momento, no dejen que Aldana se entere de lo que siente Héctor. —Rogelio se masajeó el puente de la nariz—: Temo que termine matando a golpes a Héctor.

—Entendido.

Respondieron al unísono.

¿El hermano menor intentando ser su cuñado?

Si estuvieran en el lugar de Aldana, ¡tampoco estarían felices!

***

En la residencia Luminara.

Al llegar a casa, lo primero que hizo Aldana fue darle de comer a sus dos tortugas.

Después de bañarse, con el cabello aún mojado, se acercó a Rogelio.

Capítulo 1525 1

Capítulo 1525 2

Capítulo 1525 3

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