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Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 116

Úrsula intentó regular su respiración. Con los ojos brillantes de lágrimas contenidas, le respondió:

—Lo sé.

Pensar en ciertas cosas era muy distinto a vivirlas; una situación así jamás había pasado por la mente de Úrsula.

Pero no tenía tiempo para sentir vergüenza. Esa era la mejor solución para no cruzar la línea por completo.

Aunque, para dos personas que apenas se conocían, ya habían cruzado bastantes límites.

Úrsula siguió intentando calmar su respiración y relajarse. Tuvo que desviar su atención desesperadamente, esforzándose por no pensar en lo que estaba pasando, así que cambió de tema.

—¿A qué hora llegaste?

—Antes del evento —respondió Lucio.

El hombre pareció notar que hablar la ayudaría a sobrellevarlo mejor, así que le siguió la corriente.

—Mandé a Tomás a buscarte al jardín. ¿Por qué no estabas ahí?

Úrsula no tenía idea de que él había mandado a Tomás a buscarla.

—Una empleada me dijo que Noemí Valdés se estaba peleando con alguien y Valeria Montero me pidió que fuera a ver.

—¿Valeria Montero?

—Mjm.

La mirada de Lucio se oscureció.

—¿Fue Valeria quien te drogó?

—No. —Úrsula giró la cabeza para mirar al techo—. Fue Noemí.

Lucio se quedó callado un instante.

—¿No se llevan bien?

—No —confirmó Úrsula, y luego añadió—. Cuando llegué a la fuente, solo estaba ella.

En ese momento, recordó de golpe lo que Noemí le había dicho.

El terreno que Wilfredo Valdés quería ahora estaba en manos de Sara Montero, y Sara y Lucio se conocían desde jóvenes.

Pero esos asuntos no tenían nada que ver con ella.

Úrsula no preguntó por las relaciones personales de Lucio; ocultó ese detalle y se limitó a decir:

—Yo fui la que empujó a Noemí al agua. Después me quedé sin fuerzas para caminar, así que también me tiré.

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