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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 160

Como no había batas de mujer en la casa, la que llevaba puesta era de él, por lo que le quedaba muy holgada y se deslizó dejando sus hombros al descubierto.

Magdalena levantó un brazo para rodearle el cuello. Su risa suave y cristalina cargaba el ambiente de tensión y resonaba seductoramente junto a su oído.

Él la tomó de la barbilla, obligándola a mirarlo a los ojos. Su voz salió ronca y envuelta en deseo:

—¿Sabes quién soy?

—Presi... Presidente Jiménez... —murmuró, pronunciando su título a medias. Su voz, suave y ligera como una pluma, acarició su pecho sin avisar.

Las pupilas de él se dilataron. Incapaz de seguir pensando, acercó el rostro y la besó.

Después de un rato, hundió la cara en el cuello de ella, jadeando por un momento, y luego levantó la vista para observarla.

Su mirada profunda se tornó aún más oscura y voraz.

—¿Quién soy?

Ella contestó casi en un gemido:

—Rena... Renato Jiménez...

En sus ojos reinaba una oscuridad absoluta cuando volvió a preguntar:

—¿Soy Renato Jiménez o Lázaro Guzmán?

Magdalena no respondió. Se removió un poco por la incomodidad, provocando que la bata se abriera aún más.

Renato le apretó la mandíbula y le exigió con voz áspera:

—¡Respóndeme!

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