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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 234

A medida que se acercaba el día del compromiso, Fátima Sarmiento invitó a Magdalena a ir de compras después del trabajo. El clima se estaba poniendo frío y, en efecto, hacía falta comprar algo de ropa nueva, así que Magdalena aceptó.

Al salir del trabajo, Fátima pasó a recogerla. Magdalena dejó su auto en el estacionamiento y se fue con Fátima en el suyo hasta el centro comercial.

Esta era la primera vez que las dos hermanas salían de compras juntas después de reencontrarse tras tres años de separación. Era como haber vuelto a los viejos tiempos, cuando su relación era tan buena que podían compartir un helado sin que a ninguna le diera asco la otra.

Fátima la llevó a una tienda de ropa de moda. En cuanto entraron, una empleada se acercó a recibirlas:

—Señora Guzmán, bienvenida.

Fátima la saludó con una sonrisa y luego miró a Magdalena:

—Magda, el día de tu compromiso tendrás que cambiarte de ropa para el brindis. Mira si te gusta algo; elige varias opciones por si acaso ocurre algún imprevisto y te toma por sorpresa.

Magdalena sacó una prenda de tono claro del perchero, se la sobrepuso para calcular la medida y se volvió hacia Fátima en busca de su opinión.

Fátima negó con la cabeza y señaló un vestido rojo exhibido en el aparador. La empleada dijo con una gran sonrisa:

—La Señora Guzmán tiene muy buen gusto; sería perfecto para una fiesta de compromiso, y se ajusta maravillosamente a la figura envidiable de la señorita.

Magdalena ya lo había visto al entrar, solo que le parecía demasiado llamativo. La falda tenía un corte de sirena que arrastraba por el suelo, lo cual dificultaría caminar.

Una voz con un tono frío pero glamuroso estalló en los oídos de Magdalena:

—Me llevo ese vestido.

Magdalena y Fátima se dieron la vuelta; la dueña de la voz estaba parada detrás de ellas. Bianca Silva se quitó las gafas y le señaló el vestido rojo del aparador a la empleada:

—Empáquemelo.

Al lado de Bianca estaba Adrián Salinas, con quien Magdalena se había encontrado una vez. Él llevaba una sudadera con capucha y unos pantalones militares de camuflaje. Al ver a Magdalena, su rostro bronceado mostró una ligera sorpresa.

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