Entrar Via

Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 332

—¿Sabes qué hora es? —la interrumpió Renato.

Ella tardó un segundo en procesarlo.

—¿Mmm?

—Son casi las doce. Tú has dormido todo el día y no tienes sueño, pero yo sí —anoche no había pegado un ojo por el miedo a que empeorara, y ahora el agotamiento no lo dejaba mantener los ojos abiertos. Solo quería caer en la cama y dormir, pero ella no paraba de inquietarlo.

Magdalena volvió a acomodarse.

—Está bien, a dormir.

A la mañana siguiente, cuando Renato se despertó, Magdalena seguía profundamente dormida. Le tocó la frente y comprobó que la fiebre había desaparecido. Sus mejillas ya habían recuperado su color natural.

Se levantó de la cama, dio un par de pasos, pero luego retrocedió para apagar la alarma del celular de ella. Finalmente, fue al vestidor, tomó su ropa y entró al baño.

Cuando salió, Magdalena ya estaba despierta. Frotándose los ojos somnolientos, le reclamó.

—¿Por qué no me despertaste?

Él sacó una corbata a rayas azules oscuras del armario y comenzó a anudársela frente al espejo.

—Descansa en casa. Si te aburres, puedes ver televisión una hora o buscar un libro en el estudio.

Ella lo miró con expresión lastimera.

—¿No hay lugar para negociar?

Renato terminó de arreglarse y se volvió hacia ella, sin un atisbo de duda en su voz.

—No.

Ella hizo un puchero de frustración.

—Entonces bajaré a desayunar contigo.

Esta vez Renato no se opuso. Le alcanzó un conjunto cómodo de ropa de casa. Después de que ella se lavó, ambos bajaron las escaleras.

Al verlos llegar, Olga sirvió el desayuno en la mesa.

—Joven señora, ¿va a ir a trabajar hoy?

Magdalena se sentó a la mesa.

—El jefe se compadece de sus empleados y me dio tres días libres.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Casé con el que Pagó Mi Venganza