Después de desayunar, Magdalena fue al hospital.
El día anterior, Fátima Sarmiento había dejado muy claro que su divorcio con Lázaro Guzmán era un asunto de ellos dos. Además, como Magdalena ahora estaba casada con Renato, Don Jonás ya no se mostraba tan hostil con ella, aunque tampoco era el más amable.
Por la tarde, Lázaro llegó al hospital para visitar a Don Jonás, quien, al verlo, resopló con frialdad: —Ya no eres el yerno de la familia Sarmiento, ¿qué vienes a hacer aquí?
Lázaro sabía que el anciano estaba resentido por su divorcio con Fátima. Pero si Magdalena no hubiera estado en el hospital, jamás habría puesto un pie allí: —Si usted lo dice, entonces me retiro.
El rostro de Don Jonás se ensombreció de inmediato. A los ancianos, especialmente a los tercos como él, les gusta mantener cierta superioridad, y no esperaba que Lázaro lo desafiara sin mostrarle el menor respeto.
Furioso y con los ojos muy abiertos, Don Jonás exclamó: —¡Perfecto! Ahora que eres el presidente de la Corporación Guzmán, nosotros no estamos a tu nivel. ¡Espero que de ahora en adelante nunca vuelvas a tener contacto con la familia Sarmiento!
Lázaro cambió de expresión. Con la actitud que Don Jonás y Octavio Sarmiento tenían hacia Magdalena, él no tenía ninguna intención de lidiar con ninguno de los dos. Así que la idea de cortar lazos le venía como anillo al dedo, pero jamás dejaría de preocuparse por ella.
De hecho, fue precisamente porque sabía que ella estaría en el hospital que usó la excusa de visitar al anciano, todo para poder verla y pasar un poco más de tiempo con ella.
El ambiente estaba tenso. Temiendo que Don Jonás sufriera un ataque por el enojo, Beatriz se apresuró a decir: —Lázaro, si no tienes nada más que hacer, mejor regresa.
Lázaro miró a Magdalena. Su aspecto no era el mejor; su rostro delicado y hermoso lucía apagado. A pesar del maquillaje, se notaban unas ojeras marcadas.
Retiró la mirada y se dirigió a Beatriz: —Señora, me retiro entonces.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Casé con el que Pagó Mi Venganza